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Barrio Kennedy Punta del Este
El desamparo como plan estratégico

Llaman “gentrificaciòn” al proceso de desplazamiento y/o despojo inducido por agentes inmobiliarios y/o grupos sociales portadores de mayores capitales (en complicidad con los gobiernos). En otras palabras: llevar a lxs pobres para tierras de menor valor para apropiarse con fines económicos de otras tierras ubicadas en zonas privilegiadas por los recursos naturales de los que disponen, su ubicación geográfica, etc.
Como es sabido, el barrio Kennedy existe hace más de cuarenta años en Maldonado, a diferencia de otros barrios que se formaron en el departamento en condiciones similares, para las personas del Kennedy nunca se planteó desde el gobierno departamental un plan de regularización para que las familias que construyeron allí sus tramas de vida materiales y simbólicas tuvieran la posibilidad de regularizar en el mismo predio. En etapas se fue realojando a distintas familias hacia otras tierras de menor valor, ubicadas lejos del barrio, de la playa, de los montes de pino y eucalipto, del parque el jaguel, de la barra y de Punta del Este. Algunos de estos realojos fueron en modalidad de” ayuda mutua” donde cada familia tenía que cumplir horas en la construcción de las viviendas, esto se generó sin el proceso previo que suelen tener las viviendas de ayuda mutua, sin trabajo grupal con la vecindad ni participación para pensar cómo iba a ser ese nuevo barrio, la idea de ayuda mutua fracasó.Muchas personas se fueron y mejoraron de alguna forma su situación edilicia pero no necesariamente su condición de vida en cuanto al acceso a otras oportunidades de trabajo, educativas, ni a propuestas que hacen a la convivencia y participación ciudadana ni se generaron condiciones para ello, por ejemplo en el caso del realojo al barrio 14 de febrero y Cañada Aparicio, les vecines no cuentan hasta ahora con comunal, escuela cercana, ni centro deportivo como se les había prometido.
Cuando era niña, no entendía tanto lo que pasaba, corría por adentro del monte, jugábamos a mojarnos en los regadores de las mansiones, nos metíamos a las piscinas, jugábamos a la lotería en el comunal, juntábamos pelotas de golf, íbamos al jaquel a toda hora…A medida que fui creciendo, vi como iban quitándonos lo poco que teníamos a nuestro alrededor, desde las actividades del comunal, hasta los árboles del monte, donde jugábamos. Empecé a entender que era el costo de lo que teníamos que vivir por haber elegido quedarnos en estas tierras.
Mientras algunas familias fueron realojadas sin ninguna posibilidad de decidir sobre el proceso, en el barrio Kennedy las familias que se quedaron tuvieron que pagar el precio de quedarse, se agudizó cada vez más el desamparo y el abandono por parte del estado, tanto en las condiciones sanitarias, de infraestructura y seguridad pública.
Estas palabras que se traducen a acciones o mejor dicho a inacciones, si bien estuvieron siempre presentes en lo que al Kennedy se refiere, se han potenciado, aún más, en estos últimos años.
Cuando no teníamos nada o estábamos pasando mal, vinimos para acá y nos armamos una casa pero ya sabíamos que no era fácil, porque pasan muchas cosas acá y a nadie le importa.Solo aparecen cuando precisan que los votemos.
Según cuenta un grupo de vecines, cada vez que solicitaban un apoyo para arreglar alguna calle, para colocar contenedores de basura, lomos de burro, o alumbrado, para solicitar una ambulancia o transporte escolar, siempre hubo una negativa por parte de las autoridades, argumentando que el Kennedy era un asentamiento que se quería sacar y por lo tanto, no iban a brindar ningún servicio ni apoyo. Nunca importó que vivan familias con niñes y adolescentes en situaciones de extrema precarización y sin institucionalidad presente.
Los porfiados modos de subsistencia contra el olvido y el clientelismo político
Quienes detentan el poder, han sabido preparar el terreno con años de desamparo estatal y marginación sociocultural.La vecindad ha sido privada durante décadas de los servicios y derechos esenciales, pese a esto, siempre han existido pequeños movimientos de resistencia, que han sabido estar a favor de la vida y de lo comunitario. Han sido les vecines de a pie, quienes han desarrollado acciones de solidaridad cotidianas, como las ollas populares, las meriendas, los encuentros, actividades para compartir, potenciando el no ser indiferentes ante situaciones extremas e injustas. Estas acciones generan códigos y redes de cooperación que aún perduran. Por las tardes por Isabel de Castilla entre la música alta, la rueda de mates, se ve venir a la vecina que clasifica, y deja un palo de escoba al pasar, porque sabía quién estaba necesitando uno…

Monte de Eucaliptos antes de ser talado
Foto: Vecina del barrio KennedyLa estrategia de desgaste también hace mella, mucha gente se cansa, se aleja, se siente impotente, algunos llegan a no querer vivir más y/o terminan odiando el barrio cansades de ser estigmatizados constantemente, de no tener acceso al trabajo ni a la educación, no tener frecuencia de transporte , una policlínica completa, escuela o alumbrado público.
Yo me tengo que ir a llevar a mi hija a la escuela de la cachimba , caminando. El ómnibus que pasaba, hace como dos años que no pasa más y el 16 que pasa por Aparicio Saravia, no me sirve porque no va para ese lado. Los días de lluvia, la maestra ya sabe que no va.
Desde la formación del barrio, en más de una oportunidad han existido grupos y comisiones barriales que intentaron de forma colectiva iniciar los trámites legales para regularizar la situación de los terrenos mediante un juicio de prescripción adquisitiva, estas iniciativas no prosperaron producto de las acciones sistemáticas de las autoridades departamentales para desestimar y desarticular la organización barrial generando desconfianza entre vecines y haciendo acuerdos particulares. Ejemplo de esto es que según nos cuentan les vecines en el año 2015, se cerró el comunal para fines comunitarios, se quitò el equipo tècnico que estaba trabajando en el barrio y se creó una comisión barrial manejada por el gobierno municipal, donde se le pagaba a un vecino un salario mensual y se le asignaban tareas de “operador barrial”, su encargo era el de controlar que nadie ocupara y dar información a la intendencia de cada situación familiar. De esta forma el gobierno departamental tenía mayor control sobre les habitantes del barrio y se valió del clientelismo para conservarlo.
¿Etapa final? Realojo con desalojo y el modus operandi de los gobernantes de turno…

Foto:Vecina Barrio Kennedy 
Foto: Ana A (…) Asì como tambièn no me olvidarè jamàs de los intereses mezquinos de quienes nos gobiernan.
En los últimos años se viene planeando un “plan estratégico” que intentará sacar al Kennedy en su totalidad para vender estas tierras, que tienen un valor estimado de 20 millones de dólares. En esta última etapa de realojo, la asignación de viviendas dependía pura y exclusivamente de la dirección de vivienda de la intendencia departamental que se proveía de la información que le brindó un grupo de vecinos a cambio de diferentes beneficios, y de un equipo técnico también dependiente de la intendencia.
Este equipo técnico fue el encargado de realizar un censo en el barrio durante el 2015 y otro relevamiento en 2021. Al día de hoy no se conocen los criterios empleados para procesar la información decidir a quien censar, y ejecutar el plan de realojo. En el barrio unas 70 familias son amenazadas con ser desalojadas, durante las primeras semanas de febrero, varias de ellas, han recibido notificaciones de la intendencia con orden de abandono de la vivienda en plazos de 24 hs. Muchas de las personas que no fueron censadas se presentaron en la dirección de vivienda, allí además de la falta de negarse ante las alternativas planteadas, las personas han sido humilladas y nuevamente amenazadas.
“No piensen que les vamos a solucionar la vida…” son las palabras que dice quien se desempeña en el rol de psicóloga del equipo técnico de la dirección de vivienda de la intendencia de Maldonado. A su lado el Dr. de la división departamental Lussich golpea el escritorio a puño cerrado “Usted sabía bien que el Kenedy no podía comprar”
Al mismo tiempo que algunas familias son amenazadas con desalojo, existen adjudicaciones de viviendas a dueños de otras propiedades y negocios fuera del barrio, personas que además integran listas y cargos políticos del partido nacional.
Un informe elaborado por la intendencia en el marco del plan de realojo del Barrio Kennedy (2021) fundamenta que las personas que habitan el barrio “han caído en un círculo vicioso, sin capital humano, que no le permite la inserción social” Este enfoque además de ser estigmatizador adjudica la responsabilidad a las personas y familias por la situación en la que “han caído”, como si se tratara de su exclusiva voluntad individual o de hechos fortuitos. Por otra parte , oculta la responsabilidad del estado de brindar oportunidades reales, de acceso a ese capital cultural, social que les fue negado todos estos años. Por otro lado el informe señala que “el equipo técnico social de la IDM que está a cargo del trabajo en territorio con las familias, “cuenta con una vasta experiencia en programas y procesos de desarrollo social y barrial, además de contar con la adecuada formación..(…) “ los ejes del proyecto social se definirán a partir de un diagnóstico y seguimiento, que deberán desarrollarse concomitantemente con la ejecución de las obras y se continuarán en el proceso de post-obra o post mudanza”. Entre estos ejes, se mencionan: “ Comunicación- Organización de las familias del asentamiento para el seguimiento del proyecto integral del realojo, definición de alternativas habitacionales según el perfil de cada familia y sus redes familiares y vecinales”. El testimonio de la vecindad sobre el hermetismo y la discrecionalidad con la que se han tomado las definiciones, la falta de participación que relatan y los malos tratos recibidos en distintas oportunidades por representantes comunales, desde funcionarios, cargos técnicos y autoridades, en nada condice con la forma en que se ha procedido, tomando definiciones que responden a la especulación inmobiliaria y a intereses de privados por sobre los de cientos de personas que han construido su trayecto de vida en torno al barrio.
Si nos hubieran ayudado a construir viviendas acá, arreglar las calles, los pozos, o hubieran puesto una escuela, un caif como en todo barrio, sería otra cosa.
Vallés define la política pública como “un conjunto interrelacionado de decisiones y no decisiones que tienen como foco un área determinada de conflicto o tensión social” (2006), estas decisiones tienen carácter coercitivo por ser adoptadas institucionalmente. Si la política pública es la gestión del conflicto social, la ausencia de políticas, las “no decisiones” también son parte de una política pública, en tanto construyen subjetividad, agudizan un conflicto social o bloquean su solución. El realojo forzado, sin la participación de las personas directamente involucradas, constituyen una forma de hacer política, donde el derecho a la tierra, a la vida digna, a la cercanía de los recursos naturales del departamento se convierte en un privilegio del que pueden gozar quienes pueden pagarlo. Los flujos migratorios del campo a la cuidad, la alta tasa de trabajos informales y estacionales vinculadas al turismo, el altísimo costo de la tierra y los alquileres, el transporte público más caro de uruguay,constituyen una realidad que no puede ser cargada a las personas que la viven como una culpa. Muchos otros barrios de Maldonado se formaron inicialmente como asentamiento y atravesaron procesos de regularización y realojos en condiciones muy distintas a las que se dan ahora con las familias del Kennedy.
Continuará…

Vecina de Barrio Kennedy 
Vecina de Barrio Kennedy 
Vecina de Barrio kennedy Referencias
Informe (2021) Programa Realojo «Asentamiento Kennedy» IMM .
Josep Vallés (2007), Ciencia Política, una introducción.
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Ciudad maravillosa
Este es un trabajo en medios mixtos (collage, acuarela, pastel). Habla de las vivencias de libertad de una mujer en una ciudad que se presenta como un territorio a explorar, lleno de experiencias. ¡Libres nos queremos!
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Una mirada desde la experiencia de la olla popular del barrio Kennedy

Menos mantel y más pan
En medio de un contexto socio político complejo, en 2020 apareció una pandemia que tomó como principal medida la orden de aislamiento social, el quedate en casa se viralizó a escala mundial, aunque claro, este eslogan que se dispara desde el privilegio mediático, no resuena en todas las latitudes por igual, ni siquiera a escala local. La orden de distanciamiento social agudizó la precarización existente, sobre todo para quienes no tienen una casa, o para quienes tienen la obligación de salir a buscarse el pan, porque quedaron sin laburo o en seguro de paro, o para las mujeres sobrecargadas con las tareas de cuidado y sostenimiento, tras los cierres de centros educativos, recreativos y la restricción de la atención en los centros de salud.
Ante una situación de amenaza, muchas veces se activa una reacción de supervivencia, como una memoria que registra y se actualiza, que nos permite sentir y actuar de un modo y no de otro. Es así como toda obligatoriedad a formar burbujas individuales, ha sido desobedecida por miles de personas que decidieron no contagiarse de indiferencia, y salieron a crear comunidad desde los distintos lugares donde se encuentran. Una de estas iniciativas se ve reflejada en la puesta en marcha de las ollas populares.
La comida cumple una función vital en todos los pueblos, no sólo en esta dimensión de vitalidad, también porque los alimentos que se consumen, la forma de prepararlos, son reflejo de la economía y cultura de cada territorio.
Según el informe de sistematización de las ollas populares realizado el año pasado, estos espacios han retomado con fuerza hasta el día de hoy, habiendo alcanzado alrededor de 700 entre ollas y merenderos en todo Uruguay. 1La mayoría de estas iniciativas, fueron mayormente tramas comunitarias existentes, renovadas y nuevas,constituidas por iniciativas vecinales, familiares, de clubes deportivos, de ollas previas y comercios locales, que dieron respuesta amplia a una necesidad nada sencilla de atender.(…) Estas iniciativas son como mínimo el 80% del total de ollas y merenderos.
1 (Entramados solidarios en tiempos de crisis.Primera sistematización sobre ollas y merenderos populares en Uruguay 2020)Romper la burbuja, agitar la espuma…
Como es sabido y tal como allí se menciona, estos espacios lejos de estar exentos de conflictos y contradicciones, son lugares de encuentro y también de desencuentro, donde en ocasiones rondan distintos intereses a la hora de ponerlos en marcha y de sostenerlos. Lo que también es sabido que con sus particularidades y diferencias han sido y son parte de los entramados comunitarios para el sostenimiento de la vida en momentos de crisis, transformándose, en tal sentido, como lugares de supervivencia y resistencia para muchas personas.
De este modo, la olla individual y familiar se transforma en olla barrial, se despliegan los grandes cucharones, se enciende el fuego colectivo y se extienden las redes para ese fin común. De igual manera se activa la organización, los registros de las reuniones, el reparto de tareas y las definiciones colectivas, esto se transforma en el relato de los procesos colectivos de organizaciones que se forman movidas por lo urgente, por lo común, por lo esencial.Las necesidades individuales, al conectarse con situaciones similares de opresión, en un lugar común, pasan a ser colectivas, con una realidad social política y económica difícil pero también con la búsqueda de alternativas.Esto sucedió en todos los rincones del país, Maldonado no fue una excepción.
El barrio Kennedy está ubicado en pleno Punta del Este, en un territorio en disputa por el poder gubernamental y empresarial, por el alto valor de las tierras donde se encuentra. Producto de estas disputas, hace más de 40 años miles de personas viven de espalda a las grandes mansiones y a una gran cancha de golf, privadas de los servicios básicos de salud, educación, transporte, saneamiento. Ante distintas situaciones los intentos de organización entre vecines terminan diluidos a causa de promesas y acuerdos que gobernantes de turno hacen como maniobra para desarticular cualquier acción colectiva, acentuando la injusticia social.Pese a esto, y entre tanto derrumbe literal y simbólico, cada vez que el barrio se ve acorralado, ha sabido responder de alguna forma a la búsqueda de alternativas para el sostenimiento de lo que lo mantiene en pie, la vida de las personas que lo constituyen..
A fuego lento
Según vecinas del barrio Kennedy, la propuesta de la olla Popular surge a partir de la idea de autoconvocarse como vecinaes del barrio para un fin común, involucrando también a mujeres que a través de la Red Feminista de Maldonado generaron cercanía y lazos con el barrio. La idea fue volver a retomar la iniciativa de la olla popular, que tuvo un antecedente fuerte en el barrio, en el año 2002 y más recientemente en 2020 cuando comenzando el invierno vecinaes y colaboradoraes, sostuvieron la olla de lunes a sábados durante los tres meses más críticos de frío y baja laboral en la zona. En 2021 resurge la intención de convocar un grupo y volver a comenzar, tomando como valor las experiencias anteriores.
En el mes de abril se convocó a plenaria barrial para conversar el para qué del espacio, e ir acordando criterios de funcionamiento. De esta forma, se establece como objetivo principal, atender la necesidad del plato de comida, y generar una puerta de entrada a la participación e involucramiento de vecinaes del barrio en los temas que les afectan, poniendo en el centro la toma de decisiones colectivas, la cooperación y el apoyo sin condiciones de por medio.
La olla tuvo lugar en ”la madriguera” (espacio en construcción,impulsado inicialmente por compañeras de la Red Feminista de Maldonado) donde ya se han realizado otros encuentros, y donde funcionó la merienda feminista entre abril y agosto de 2020. Los primeros acuerdos fueron priorizar la continuidad de la olla, siendo realistas con las posibilidades de organización de las donaciones y también del tiempo que quienes la integraran podrían destinar, las protagonistas fueron vecinas mujeres, que en su mayoría, ya habían participado en instancias anteriores .
“Los sábados 8:30 estábamos en la madriguera, mientras una compañera sacaba el cartel, otras íbamos en busca de las donaciones, juntas picábamos y cocinábamos, aportando su experiencia. Vecinas que aportaban su granito de arena para polentear la olla, también otras colaboraciones que llegaban a la puerta y nos daban más fuerzas para seguir».
Destapar la olla
«No nos paró la lluvia, el frío ni el viento.Lindas mañanas compartidas con las compañeras, mediante café, mate y charlas, así todas juntas por ese fin en común: ese plato de comida caliente de los sábados».
Durante el transcurso de los meses de abril y agosto , se fue dando una organización firme y responsable que pudo mantener las plenarias semanales entre semana (los días miércoles) que permitían entre otras cosas organizar cada olla. A esta instancia de participación se le sumó la división de roles y responsabilidades como: coordinar con diferentes personas que colaboraban y llevar las donaciones al espacio, difundir en medios locales, armar afiche de la olla para recibir donaciones, llevar un acta en un cuaderno de registro,conversar con vecines del barrio, colocar una caja afuera y un pizarrón, repartir las tareas durante la jornada de elaboración.
En medio de cada olla surgieron intercambios, diferentes formas de habitar el espacio y de entender el para qué del mismo, no estuvo exento de conflictos, hubo personas que pudieron sostener las instancias colectivas y otras que no.Tampoco faltaron las vecinas que no pudieron participar por estar sobrepasadas del trabajo de cuidados, pero que formaron parte del proceso, asumiendo tareas de coordinación de donaciones, entre otras formas de hacerse parte, como alcanzar colaboraciones entre semana, difusión etc. “Se repartían más de 100 viandas con pan. Nos reuníamos los miércoles para organizar qué se elaboraba: Salió lentejas, polenta, guiso,tuco, porotos…”

Cada vecina tenía su dinámica personal, familiar, pero según cuentan, valoraron lo construido y tenían como meta el poder sacar la olla cada semana, bien servida y con buenos ingredientes. Se plantearon de ante mano que no querían que la comida fuera escasa y sin nutrientes. “La olla era de esas grandes de 100 litros y servíamos la vianda bien llena para que podamos llevar para la noche y para el otro día. La cocinera que arrancaba la fritada ya condimentaba,mientras otras íbamos picando y otra iba a buscar la carne, quedaba muy rico.Cuando estaba pronto después de repartir, nos sentábamos a comer juntas”.
Se acordó aceptar las donaciones sin que se exigiera ningún tipo de contrapartida, comentan las vecinas que recibieron colaboraciones grandes de distintas organizaciones pero también colaboraciones diarias de vecines, hasta paquetes abiertos, que daban cuenta de la intención de quien aún no pudiendo comprar, se hacía presente aportando algo de lo que tenía en su casa. “Con respecto a la discusión de exigirle al gobierno que colabore con las ollas, no lo tuvimos presente, además teníamos la experiencia del año pasado, donde en plenas elecciones, aparecía una camioneta ploteada del partido político, justo cuando estaba la fila para levantar la comida, cada vez que venían a traer alguna colaboración a una olla o merendero. Está claro que sus intereses no son genuninos y además si tenemos que exigirle al Estado, no necesariamente son unos paquetes de fideos , sino que es una vivienda digna, trabajo, saneamiento, una escuela pública y todos los derechos básicos que nos han sido negado en todos estos años”.
El grupo de la olla no era un grupo formado de antemano, con un posicionamiento político en común, pero al compartir un espacio con acuerdos construidos,donde cada una aportaba desde donde podía, se estuvo generando resistencia comunal, que se traducía en sacar una olla colectiva entre mujeres pero también excedía la alimentación, las hizo protagonistas de una organización barrial que por más mínima que parezca,las encontró en la acción “Y así mediante risas, escuchándonos y más allá de ese plato caliente que ayudó a que este invierno de pandemia no sea tan cruel, me queda la experiencia de la lucha, unión y fuerza que podemos conseguir juntas. Me quedó el corazón contento, cada mañana, porque entre problemas, es lindo aferrarse a un grupo que le dé para adelante”.
Se culmina la olla, la polenta sigue…
El último sábado de agosto se realizó la última olla, y el miércoles siguiente las vecinas llevaron adelante una reunión de evaluación y celebración, donde se propusieron seguir sosteniendo un armado de canastas mensual hasta fin de año, reuniéndose para esto dos veces al mes. “Surgieron ganas de seguir encontrándonos, para bailar zumba o tomar mate pero también para seguir apoyandonos juntas, nos dimos cuenta que podíamos”. Según relatan las vecinas, lo que en un principio fue una necesidad de alimentación pasó a verse también como un rato donde se salía de la rutina, se compartía un desayuno, un almuerzo, se festejaba un cumpleaños, se activa una red de apoyo.
“También nos juntamos el día del niño, llevamos a nuestros hijos, repartimos regalos que conseguimos, si nos faltaba algo de ropa o calzado también lo conseguiamos.La abuela de una compañera nos hizo una torta que la rifamos el día de la madre pero no cobrabamos solo que tenian que llevar un alimento”
Cuando las compañeras de la Red feminista eligieron el nombre la madriguera , resonó esa guarida que se excava en el suelo con el fin de crear un espacio para habitar o refugiarse temporalmente, proporcionando alguna protección contra los depredadores y “las inclemencias del tiempo”. Siempre a contramano de la neutralidad. Se puede decir que esta experiencia de la olla, hace un hueco en esta madriguera y se conecta con un proceso, que ha sido difícil e interrumpido, donde hay depositado mucho afecto y digna rabia. La olla y la madriguera se vuelven parte de una historia en común, que atraviesa, convoca, se reinventa y se conecta con la memoria colectiva del barrio y del feminismo en Maldonado.
Referencias
Ollas y merenderos populares en Uruguay
Tramas para sostener la vida frente a la pandemia. Informes de docentes de la Udelar, estudiantes de ciencias sociales y
técnicos de AEBU- ENTRAMADOS SOLIDARIOS EN TIEMPOS DE CRISIS-Primera sistematización sobre ollas y merenderos
populares en Uruguay 2020.María Gabriela Pauer “En torno a cuestiones fraseológicas de la Argentina: locuciones y frases gastronómicas del español rioplatense” en Cum corde et in nova grammatica: estudios ofrecidos a Guillermo Rojo ISBN 978-84-9887-914-8, págs. 633-640
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Patentes en la Rendición de Cuentas: la protección de la ganancia por encima de la protección de la vida
Una pandemia es un problema colectivo por definición. La forma en que cada persona adquiere y transmite el virus no es un tema individual, cuestión de mala suerte o irresponsabilidad. La famosa “libertad responsable”, promovida por el gobierno, no alcanza cuando perdemos de vista la perspectiva colectiva, y por lo tanto política, de la pandemia.
Uno de los aspectos más políticos de este problema es el de las patentes. Estamos hablando del derecho de propiedad sobre cómo se fabrican los productos farmacéuticos que hacen falta para tratar y prevenir la enfermedad.
Las vacunas y los medicamentos para el covid-19 son el resultado de esfuerzos colectivos de una escala impresionante. La investigación se basa en conocimientos desarrollados por generaciones de trabajadores y trabajadoras de la ciencia, involucra a miles de personas voluntarias y se financia en gran medida con fondos públicos. Pero cuando todo esto se refleja en el producto farmacéutico, lo que vemos es propiedad privada. No solamente del producto en sí, sino del conocimiento. Las patentes son el candado que blinda estos conocimientos para que solamente los puedan usar, y obtener ganancias extraordinarias, un puñado de empresas en el mundo. Ni que hablar que, una vez disponible la vacuna o tratamiento, también se administran mayormente a través de la salud pública y son nuevamente fondos públicos los que pagan la cuenta.
Sin embargo, desde la ley de Presupuesto de 2020 y ahora con la Rendición de Cuentas de 2021, el gobierno uruguayo está volviendo más duro el régimen privatizador de las patentes para dar más ventajas a las farmacéuticas multinacionales. En 2020 se legisló para cambiar la forma en que se consigue una patente. Ahora los laboratorios pueden perseguir a quienes hayan usado sus conocimientos patentados aún cuando todavía la patente no se aprobó. Es decir, la patente abarca el período desde que se solicita, y ya no únicamente desde que se aprueba y se adjudica. La industria nacional de medicamentos tiene una excepción y puede trabajar sobre conocimiento todavía no patentado aunque esté en proceso una solicitud, sin riesgo de cometer una infracción. Pero esta excepción se quiere eliminar con la Rendición de Cuentas 2021.
En plena pandemia, después de una ola violentísima en Uruguay que recién ahora está empezando a estar bajo control, el gobierno cree que es buena idea endurecer aún más las patentes de medicamentos y favorecer a las multinacionales, de las que hoy dependemos en el combate al coronavirus. Y esto, totalmente a contramano del clamor mundial. Clamor que Uruguay no acompaña y, lejos de eso, permanece en un ominoso silencio frente a la iniciativa de decenas de países que están apoyando la suspensión temporal de patentes en la Organización Mundial del Comercio para enfrentar la pandemia. Como lo explican desde Médicos Sin Fronteras: “La eliminación de las incertidumbres legales mediante la adopción de la exención de los ADPIC y la transferencia de tecnología por parte de las corporaciones farmacéuticas puede permitir a los fabricantes de países de ingresos bajos y medios aumentar la producción y el suministro de las herramientas médicas contra el COVID-19.”
En cambio, el actual gobierno prefiere favorecer la propiedad privada y el poder concentrado de pocos actores colocando, una vez más, la protección de la ganancia sobre la protección de la vida. Y todo esto, cuando las nuevas variantes de preocupación están causando otra ola de contagios en el mundo y ya llegaron a Uruguay. El endurecimiento de las patentes no es la respuesta más oportuna. Al contrario, profundiza las brechas de acceso a vacunas y tratamientos que podrían salvar miles de vidas.
Este reto colectivo inédito que es la pandemia requiere ampliar la capacidad para estudiar, desarrollar, compartir y aplicar conocimiento en redes internacionales de solidaridad y mediante trabajo colaborativo de una escala global. Las epidemias y pandemias, desde siempre, nos interpelan desde lo colectivo. Se hace más claro que nunca que el conocimiento científico es un bien común que no se puede separar de la salud pública y que el cuidado es colectivo y es político, o no es.
¡La pandemia no se termina, hasta que termine para todas las personas!
Foto: Vacunación para prevenir el covid-19 en Uruguay. Por Mariana Fossatti. CC BY-SA.
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Entrevista a Elizabeth Suárez Directora de la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes de la Intendencia de Montevideo.
Imagen: MediaRed, 8M2021.
En julio se conmemora el Mes de la Afrodescendencia, por lo que la Intendencia de Montevideo organiza y apoya diversas actividades que tienen como principal objetivo reconocer el acervo y legado de las personas afrodescendientes.
Conversamos con Elizabeth Suárez Directora de la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes de la Intendencia de Montevideo, activista desde hace treinta años, fundadora del colectivo Mizangas, ha pasado por diversas organizaciones, entre ellas; Mundo Afro, Casa de la Cultura Afrouruguaya, también mamá de Iara; “una de las cosas más lindas que me han tocado en la vida”.
Elizabeth Suarez:
“Hoy la Dirección de la Secretaría de equidad racial se encuentra conmemorando la sexta edición del mes de la afrodescendencia, con el compromiso de visibilizar todo lo vinculado al colectivo afrodescendiente. Este mes hace un punto de inflexión todos los años, porque es una oportunidad para reflexionar, debatir , hacer una rendición de cuentas de cuáles son los programas que se llevan adelante. No solamente desde la secretaría, sino también desde las diversas instituciones públicas, una visibilización a todas las acciones que se vienen haciendo durante todo el año desde las diversas organizaciones de la sociedad civil afro”.
MediaRed:
-Esta es la 6ta edición del mes de la afrodescendencia. ¿Cuáles son las propuestas de la IM?
Elizabeth Suarez:
“Este año, nuestro mes se ha visto de alguna manera impregnado de situaciones de cuestiones virtuales, justamente porque ya el año pasado nos había sucedido en el marco de la pandemia y muchas de las actividades fueron virtuales. En ese sentido, desde la secretaría hemos elegido varios ejes sobre los que trabajar sobre la resistencia afro y sobre la participación comunitaria, estos dos ejes hacen a las cuestiones que nosotros queremos visibilizar, un poco también para darle mayor visibilidad a lo que es la “Red de afrodescendencia resiliente” que ya cumple un año, que es una red de agentes comunitarios, funcionarios municipales y de los consejos vecinales que se integran en torno a lo que es nuestra estrategia de territorialización de la dimensión etnico racial. Para poder darle mayor visibilidad posible a lo que son los actores y actrices locales, en diferentes territorios y sobre todo mostrar la resiliencia de cara a esta pandemia”.
MediaRed:
-El miércoles 7 de julio en el conversatorio virtual “Salud con enfoque étnico racial” se presentaron varias personas que irrumpieron e insultaron de diversas formas a quienes participaban con insultos que hacían alusión a su ascendencia afro y al género. ¿Llegaron a pensar acciones más allá del comunicado?
Elizabeth Suarez:
“Obviamente corresponde tomar las acciones legales pertinentes. En este caso nos estamos asesorando con la unidad de informática de la intendencia de Montevideo, tratando de relevar la mayor información posible. Estamos en contacto con la unidad de delitos informáticos del Ministerio del interior. Concretamente estamos judicializando esta denuncia a la brevedad, porque estamos esperando detalles de las IP y algunos detalles concretos para hacer la denuncia con mayor contundencia, encaminando la denuncia Delitos informáticos del ministerio del interior que es la única herramienta que tenemos para procesar. Por otro lado hemos sacado un comunicado de repudio, porque entendemos que fue una situación agraviante, pero además muy dolorosa para las personas de los colectivos que ponen la cara, el cuerpo, el pienso y son agredidos de esta forma tan canalla y tan cobarde, nos sentimos muy tocados . Sabemos que no es algo exclusivo que nos pasó a nosotros porque lamentablemente conocemos que esta situaciones se han venido repitiendo cada vez con mayor asiduidad, pero desde la secretaría hacemos lo que nos corresponde que es obviamente repudiar el hecho y hacer la denuncia en los ámbitos que corresponde”.
MediaRed:
-Varios Municipios están activos y con propuestas, como coordinan con la secretaria que diriges?
Elizabeth Suarez:
“Trabajamos de forma articulada con los municipios. El caso del municipio b nos gratifica muchísimo, porque tienen una agenda antirracista, es el primer municipio que tiene una postura bien radical en ese sentido. Sabemos que la Alcaldesa y las compañeras que están trabajando directamente en el municipio hacen esta diferencia, en el plan municipal del municipio b concretamente hay todo un eje de acciones de combate al racismo. Tenemos a la compañera Beatriz Ramirez dentro del Municipio B que es nuestra referente y hace parte de esta Red de afrodescendencia resiliente” que mencionaba anteriormente. Pero también hay planificadas acciones en los municipios F y E, que también en pandemia se ha dificultado a la hora de concretar algunas actividades, una serie de conversatorios sobre salud, género, o recordatorio de determinadas figuras como la de Andrade, es esta nueva modalidad que de alguna forma nos tiene atrapados en la virtualidad”.
Agenda: https://montevideo.gub.uy/noticias/sociedad/actividades-por-el-mes-de-la-afrodescendencia
Mapeo Red de afrodescendencia resiliente: https://montevideo.gub.uy/mapas/afrodescendencia-resiliente



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Porque las mujeres y disidencias le decimos no a la LUC

La Colectiva Radio Podcast
Episodio 2 | #NOALALUC #feminismospopulares
Segundo episodio de la Colectiva Radio Podcast
Agradecemos a las colectivas que participaron de éste episodio:
Colectivo cuál es la urgencia
Coordinadora de Feminismos
Intersocial feminista
Colectivo Trans del Uruguay
Resonancia de Paysandu
Paysandu en contra de toda la LucAgradecemos a Se Armó Kokoa por permitirnos usar su canción.
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#NiUnaMenos #3j

Foto de archivo MediaRed: Acción Feminista – Montevideo 2018 Desde La Colectiva Durazno seguimos creando nuevas formas, tejiendo nuestras redes, amplificando nuestras voces….
Tenemos cosas para decir. Tenemos cosas para sentir y pensar.
Hoy, 3 de Junio día de lucha, lanzamos nuestra Radio Podcast.
¿Cómo pensamos/sentimos y resignificamos este 3J?
Escuchá las voces que nacen desde los feminismos. -
Relatos de ex Presas Políticas #MarchadelSilencio2021
#MarchadelSilencio#20deMayo2021
En el marco de la Marcha del Silencio, la Colectiva Inquietas, con la colaboración de la Colectiva Durazno, recabó seis relatos de mujeres ex presas políticas, entendiendo la importancia de dialogar con el pasado reciente desde una perspectiva de género.
@colectivainquietas @lacolectivadurazno
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El desamparo tiene responsables…
La voz de una trabajadora que cuida coches hace 20 años en el centro de Maldonado

El servicio de cuidacoches está instalado en nuestro departamento desde hace muchos años, surge en principio de una necesidad de las personas, principalmente las que sin fuente laboral formal, deciden desempeñar esta tarea. Las personas que cuidan coches desempeñan funciones que van desde facilitar el estacionamiento a brindar un servicio de cuidado y vigilancia de automóviles, ciclomotores, cascos y demás pertenencias de sus clientes. Generalmente en la temporada hacen también de guía, dando indicaciones del lugar e informando a las personas que nos visitan. A diferencia de otras actividades vinculadas a los servicios, a pesar del paso del tiempo, y también del aumento de número de personas que ejercen esta actividad, la precariedad sigue primando, les cuidacoches no reciben salario, ni ningún tipo de seguridad social, viviendo exclusivamente de la propina, en base a la voluntad y buena disposición de la gente. Voluntad que obviamente depende de tener o no dinero para dar propina, pero fundamentalmente de la cordialidad o el buen trato que las personas usuarias de este servicio devuelven a quienes están desempeñando su labor.
Mucho se dice sobre las personas que cuidan coches pero poco se reflexiona y empatiza, cuando se trata de reclamar derechos básicos o simplemente de recibir un buen trato, mirarles a la cara, reconocer su presencia. Pareciera que por momentos molesta, ofusca, o es depositaria de un sin fin de prejuicios por el simple hecho de estar realizando esta tarea, que es muchas veces es su única fuente de trabajo.
Las personas que cuidacoches, han intentado organizarse a lo largo de los años, relatan que un tiempo atrás hubo en Maldonado un sindicato: Sindicato único de cuidadores de coches, que quedó en suspenso, porque nunca se les aprobó el reglamento que habían redactado colectivamente , en el que entre otras cosas, mencionaba, la necesidad de tener garantías básicas en cuanto a derechos de seguridad social, de actuación, funcionamiento y defensa ante diversas situaciones. De este modo la intendencia impuso su propio reglamento, donde la voz de los/as cuida coches no es considerada. Como es habitual cuando no se establecen regulaciones transparentes para todos, se alimenta la competencia de intereses y prácticas individuales y se debilita la organización colectiva. Es así que cada persona que cuida coches es un mundo aparte, que realiza su tarea a su modo pero con criterios comunes como el de respetar un horario, un uniforme, una habilitación de la intendencia, aún no recibiendo ningún tipo de beneficio por parte de esta.
En esta oportunidad conversamos con una cuidacoches que desempeña esta tarea hace más de 20 años en el centro de Maldonado. En sus años de labor, ha tenido buenas y malas experiencias, ha sido perseguida sistemáticamente por las autoridades municipales, por defenderse ante agravios de una mínima parte de los usuarios del estacionamiento donde realiza su tarea.
Hay personas muy amables, que aún no teniendo propina para dar, te dan las gracias o al menos se percatan de tu presencia y eso es lo que vale pero también hay otras (por suerte la minima parte) que se bajan del vehículo y ni siquiera te dicen buen día, es como si vos no existís, cuando se van, no son capaces de decirte gracias, queda para la próxima o simplemente un gesto ameno en su rostro. Por el contrario, te tratan violentamente al hacer que sos invisible, y tratarte mal. Si una intenta defenderse, así sea diciendo“que tenga un buen dia”, eso ya es motivo de suspensión y castigo .
Según cuenta Mariela, cualquier persona puede ir y denunciarles con el número de chaleco y los/as cuidacoches no tienen derecho a defenderse ni a realizar sus descargos. Enseguida viene una orden vertical represiva, sin mediar ni llegar a soluciones reales entre las personas usuarias del estacionamiento y las/es trabajadores. Un legajo municipal con quejas sin fundamento ni pruebas, ya es motivo para suspenderles o quitarles la habilitación. Se les etiqueta diciendo que son todos iguales, que no consiguen trabajo porque no quieren, poniéndolos en el último lugar, sin considerar la situación personal, familiar, social que atraviesan, mucho menos la precariedad de las condiciones en las que obtienen el sustento. Al mismo tiempo que no se les brindan garantías sociales ni laborales, se les exige que acaten órdenes, tratandoles de ciudadanos de segunda.
“Hace 20 años que cumplo con la tarea de cuida coches, función por la cual me ha permitido entre otras cosas criar a mis hijos, que puedan estudiar y salir adelante.Todos los años he presentado la documentación correspondiente que se me exige para desempeñar la tarea: carnet de salud, credencial, certificado de buena conducta, foto carné y constancia de domicilio.No soy perfecta está claro pero junto a mi esposo, cumplimos con un horario estipulado, hace muchísimos años, realizando nuestra labor con responsabilidad.
Hace aproximadamente 2 semanas, se presentó en el estacionamiento una señora en un auto con adhesivo de edila de la junta departamental de Maldonado, quien desempeña tareas en el Banco República. La capacidad para estacionar automóviles en la cuadra es de un máximo de 12 lugares, siendo ocupados 7 de ellos por empleados de la cuadra que estacionan allí durante toda su jornada laboral, quedándonos para trabajar solo 5 lugares habilitados. Cuando la funcionaria estaciona, en doble fila a esperar que haya un lugar disponible, le hago señas, de que enfrente a la iglesia alrededor de la plaza hay lugares libres, lo cual me manifestó que prefería esperar a que quedara un lugar disponible. Al cabo de unos minutos se dispone a salir un vehículo, donde la funcionaria estaciona. En ese momento, cuando se baja del coche, me acerco y le pregunto, si no lo toma a mal, si podría rotar y estacionar un día en cada cuadra de los cuida coches que estamos alrededor de la plaza (como lo hacen los demás bancarios) y de esa forma me permitiría tener un lugar más para trabajar. Esta señora no me responde nada, desoye mi sugerencia y entra a la sucrusal bancaria donde desempeña sus tareas.
El día lunes me llega una notificación de la dirección de tránsito de Maldonado, que tenía que presentarme en dicha oficina, con el chaleco y el carnet de cuidar coches. Se me informa que debía hacer entrega del chaleco y el carné, ya que esta señora me había denunciado, por lo cual estaba suspendida y no me podía presentar a trabajar hasta no tener una resolución de jurídica.Al día de la fecha estoy impedida de ir a trabajar, ya hace más de 10 días, siendo esta mi única fuente de ingresos, estando amenazada de retirarme por la autoridad policial en caso de presentarme en mi lugar de trabajo”
Quien denuncia a Mariela es una edila suplente, referente de la política pública departamental.Forma parte de una agrupación juvenil de la lista 88 del partido nacional que promueve «la igualdad, y las soluciones reales…» Nos preguntamos ¿Cuál es la intencionalidad política de esta persona? que elige arremeter contra una cuidacoches, sin dar lugar al intercambio ni al diálogo, dejándola sin trabajo y sin sostén a ella y a su familia. Igual de grave es el accionar de la Intendencia departamental que elige suspender a la trabajadora, sin escuchar su versión de los hechos y actuando arbitrariamente. Es muy fácil juzgar un accionar desde un lugar de poder y privilegio…
En tiempos de pandemia, precarización y recortes de políticas sociales, donde escasea el trabajo y prima el hambre, no podemos permitir este tipo de atropellos. Nos solidarizamos con la trabajadora y hacemos pública su situación para no ser cómplices del silencio y de la indiferencia.





