Mes: agosto 2020

  • … esas historias que merecen ser contadas  I

    … esas historias que merecen ser contadas I

    Foto: Victoria Aranda

    Tenemos necesidad de la memoria, porque el olvido ha sido un elemento utilizado para invisibilizar lo importante. 

    Los olvidos no son casuales, no devienen naturalmente,

    hay toda una tecnología puesta al servicio del poder que hace que se olviden algunas cosas y se recuerden otras.

    Majo vino a Maldonado en 1994 a los 17 años,  faltándole un año para terminar el liceo dejó Treinta y Tres buscando mejorar su calidad de vida y la de su bebé Mati. Llegó a una pensión donde vivió con amigas y luego se trasladó al barrio Kennedy junto a su madre y hermanes. 

    Durante los primeros años en Maldonado se «revolvía» con changas de temporada, trabajando como niñera y vendiendo comida. Fue madre de Lucas, Flor, y Santi. Durante la crisis del 2002 el desempleo golpeó particularmente a las mujeres y al trabajo zafral, Majo participó y acompañó en la comisión de vecines en la organización de una olla popular en el comunal barrial “Salíamos en bicicleta a pedir las donaciones. En un almacén nos daban dos morrones y dos cebollas, y así íbamos. Hacíamos una juntadera y cocinábamos afuera en una olla hecha con un calefón.”

    En el 2004 se inscribió en un plan de realojo de viviendas de ayuda mutua que lanzó la Intendencia en convenio con MEVIR, quedó sorteada y desde entonces afrontó el proceso de construcción que duró casi dos años. Durante este tiempo Majo combinaba el trabajo zafral con el cuidado de sus hijes y las horas que debía cumplir para levantar las paredes y el techo donde viviría con su familia “Subía al camión a mis hijos y los bajaba en lo de mi hermana para poder ir hacer las horas. Nos llevó un año y 8 meses”. Una vez radicada en Cerro Pelado, se desempeñó como vendedora ambulante, trabajó como cuidacoches y como mucama en edificios de Punta del Este durante los meses de verano.

    A pesar de las diferentes medidas para reactivar la economía posterior a la crisis y de la disminución notoria de la tasa de desempleo, aún en 2009 la desocupación de las mujeres duplicaba la de los hombres. Ese mismo año Majo escuchó en un programa de radio local que una constructora abría llamado a cursos teórico-prácticos de electricidad para mujeres. En ese entonces, tras la promulgación de la ley 18.516 (2009) se obligaba a las empresas que realizaban obra pública a contratar un porcentaje del personal del “Registro de peones prácticos y obreros” del MTSS y a regirse por la ratificación de los Convenios de la OIT N° 100 y 101 relativos a combatir la discriminación de oportunidades y trato entre hombres y mujeres; asimismo el BPS lanzaba un plan que otorgaba incentivo económico a las empresas que integraran mujeres. Lentamente, mujeres ingresaron a trabajar formalmente en el rubro de la construcción.  Majo terminó el curso, y en 2012 ingresó por primera vez a trabajar en una obra. 

    Ser mujer en la obra

    La obra se presentó como una oportunidad laboral importante, pero no fácil. Al principio le encargaban tareas como peonas, sacar cajones de la loza, picar paredes, con el tiempo fue aprendiendo a poner el cableado de calefacción en el piso y la losa radiante.  “Era un ambiente exclusivamente de varones. Hubo compañeros que me enseñaron mucho pero también y hasta hoy los hay, los que te mandan a cocinar o a barrer”.

    No fue fácil para Majo ni para sus compañeras transitar estos espacios históricamente masculinizados y con lógicas de funcionamiento patriarcales que seguían excluyendo y discriminando a las mujeres aunque fueran contratadas en las mismas condiciones que ellos. Las situaciones de acoso normalizadas, los chistes y comentarios iban poniendo en alerta a las obreras sobre cómo iban a hacerse oír y respetar “Me tildaban de loca. Con esta no te metas que es brava”. 

    En 2016 sus compañeres la eligieron delegada y así comenzó a militar en los plenarios del sindicato en representación de la empresa. En ese momento entre los reclamos estaba mayor seguridad laboral, categorías de acuerdo a roles existentes y más cupos para el ingreso de mujeres. Con el transcurso del tiempo ganó en formación y aprobación  aunque recuerda que nunca dejaron de persuadirla “A veces me insistían en no decir mucho ni divulgar nada para “no romper la herramienta” pero yo lo que quería es que seamos escuchadas y que nadie hable por nosotras.”

    “Siento la necesidad de seguir estando unida al movimiento feminista porque fue en parte gracias a toda esa movida en la calle en todos lados, que nosotras estamos siendo más respetadas y valoradas”

    Mujer feminista

    Los recorridos que relata Majo por la ciudad antes y a partir de Maldonado están signados por las violencias que viven las mujeres obreras, las madres solteras, las migrantes. Hoy identifica que siempre tuvo un sentido de la injusticia, la necesidad de aliarse con iguales como mecanismo de supervivencia  “Desde chiquita vi la violencia machista de cerca y como podía siempre defendía a mi madre, a mis hermanas, a mis sobrinas”.  

    Hace unos años Majo se acercó a la organización del 8M, se unió a la Red Feminista de Maldonado donde encontró un espacio para compartir vivencias como mujer, obrera y compañera de lucha. “Siento que luchamos contra lo mismo y que hay algo más grande que nos une. Me empecé a sentir identificada y cómoda”. 

    Este año previo al paro internacional su sindicato volvió a discutir el alcance de la medida “Mis compañeras y yo vamos a parar las 24 hs dije en la asamblea -ante la decisión de parar a partir de las 16hs- un compañero puntualiza que ese día era solo de las mujeres asalariadas, teniendo que volver a explicarle lo del trabajo doméstico no asalariado y el de reproducción de la vida, también que hay compañeras que no tienen changa ni trabajo estable”. Transmitir que el capitalismo se alía con el patriarcado para producir desigualdad sigue generando resistencias incluso en el ámbito sindical. Se hace necesario seguir sosteniendo que la reivindicación igual tarea igual salario sigue vigente, que el 8M incluye a la lucha de clases pero la trasciende para defender el derecho a la vida digna, para nombrar a las que no consiguen trabajo, a las esclavizadas, al mandato,  al trabajo invisibilizado que cargamos las mujeres  de sostener la vida de otres a diario.

    Nuevos desafíos y caminos que ya no se pueden caminar escindidos 

    El 13 de marzo la declaración de la alerta sanitaria por el COVID-19 en pleno ingreso de una crisis paralizó la actividad de miles de trabajadores y trabajadoras, Majo, sus vecines y compañeres sindicales  montaron una olla popular en el barrio Cerro Pelado. Mientras comenzaban a concretar el proyecto d de presentar una lista a las elecciones nacionales del SUNCA para poder seguir caminando.  El pasado 20 de junio se escrutaron más de 24 mil votos en todo el país, en Maldonado después de 20 años de que ganara la misma lista, la nueva agrupación consiguió el respaldo popular para transitar esta experiencia en primera línea, por lo que Majo integra ahora la directiva del sindicato y referencia la Comisión de Género. 

    Sabiendo que aún las mujeres siguen estando subrepresentadas -en este y en todos los ámbitos de decisión política-, que sostener la participación y ganar legitimidad política -a pesar del respaldo electivo- implica para ella un sobreesfuerzo solo por el hecho de ser mujer en un ámbito históricamente asociado a los varones, Maria José reivindica la necesidad de no retroceder “Queremos  como mujeres ocupar nuestro espacio y  hacer lo que sintamos, sin lineamientos de ningún tipo y eso a veces cuesta”. Cuenta que si bien se conformó un colectivo con ganas de renovar y ampliar las voces, desandar la lógica de la competencia, incluso entre compañeras -resultado de una cultura que alienta la competencia entre mujeres y activa mecanismos funcionales al sistema machista- es un gran desafío. Pero también la lucha paga, visualiza transformaciones que se traducen en reivindicaciones que se hacen letra,  en la desnaturalización de prácticas machistas en las asambleas, o en la tarea cotidianas en la obra, en nuevos desafíos que se hacen lugar en la agenda política del sindicato, por eso, más que nunca entiende que no hay condiciones para ceder espacio

    “Como mujeres obreras, atravesamos una doble lucha, por un lado la de luchar contra las empresas y patrones y por el otro la de sobrevivir como mujeres, en el trabajo y en todas partes. El ver cómo hay compañeras, hermanas, amigas sufriendo situaciones de violencia, el verlas caer, el llegar a tu casa y tener que seguir .Y cuando entendés que todo esto nos pasa por ser mujeres ya no se puede dejar de luchar”. 

     Referencias

    1 – Fragmento tomado de la entrevista realizada por el programa La Disidente el 6/08/2020.

      2- https://datosmacro.expansion.com/paro/uruguay?anio=2009

  • VARONES CARNAVAL

    VARONES CARNAVAL

    El pasado 20 de Agosto, a través de la red Instagram, con la cuenta “Varones Carnaval”, un grupo de mujeres se manifestaron ante las violencias de género en el ámbito del carnaval uruguayo. Con la consigna “estamos hartas de las impunidades con las que los varones del carnaval, nos violentan”, denunciaron el lugar de poder y reconocimiento que se les sigue dando a los agresores en los escenarios del carnaval. En casi seis días esta cuenta tiene más de 250 publicaciones con relatos de situaciones de violencia de género, abuso y explotación sexual comercial en el carnaval y alcanzó casi 45.000 seguidores.

    El llamado de este grupo de mujeres fue: “todas conocemos a varones violentos, del mundo del carnaval. Si querés compartir tu experiencia en total anonimato y cuidado te invitamos a que nos cuentes tu historia”. A partir de esta frase, comenzaron a recibir cientos de relatos de otras mujeres, así como también una serie de amenazas por las denuncias que estaban realizando. 

    El primer relato que reciben dice así “yo quiero contarles, mi experiencia en el carnaval de las promesas, o sea siendo menor, tenía un coreógrafo llamado Diego Piñeyrua, me hacía ir antes a los ensayos y me manoseaba, me daba besos. Nunca me anime a contarlo, porque era “el profesor” y amaba el carnaval. No quería que me saque del conjunto. Se que hizo con otras compañeras lo mismo, inclusive llevarlas a su casa y tener relaciones con ellas (todas menores). El director del conjunto era Pablo Pechi, quien apoyaba y era igual de asqueroso y acosador que el otro”.

    Instagram

    Esta primera denuncia, desencadena una serie de relatos de otras violencias relacionadas a personas muy reconocidas y referentes del mundo del carnaval. La violencia hacia las niñas, adolescentes y mujeres es un fenómeno arraigado en la sociedad uruguaya, el carnaval no escapa a esta triste realidad.

    En estas últimas horas, esta Campaña se viralizó en todas la redes sociales, teniendo un alcance nunca antes visto en Uruguay. El día de ayer, ante el aumento y la gravedad de las amenazas que empezaron a recibir las denunciantes, el caso llegó a Fiscalía de Delitos Sexuales, donde se inició una investigación judicial.

    En esta misma línea, el Intendente de Montevideo Christian Di Candia, manifestó ayer en conferencia de prensa que el Carnaval de las Promesas deja de ser un concurso de competencia para adquirir un carácter recreativo.

    Desde MediaRed APOYAMOS esta Campaña, así como a todas las mujeres y disidencias que hoy rompen el silencio de la cultura de la violación. Las mujeres sufrimos la violencia de género, por el simple hecho de serlo en todos los entramados sociales. Desnaturalizar estas prácticas es responsabilidad de todes.

    Foto: Redes Encuentro de Mujeres Murguistas

    ¡Estamos Juntxs Mujeres!

    ¡Se va a caer, porque lo vamos a tirar!

    ¡NoaLaCulturaDeLaViolación!

  • Tenemos necesidad de la memoria…

    Tenemos necesidad de la memoria…

    El olvido ha sido un elemento utilizado para invisibilizar lo importante. Los olvidos no son casuales, no devienen naturalmente, hay toda una tecnología puesta al servicio del poder que hace que se olviden algunas cosas y se recuerden otras.

    TeToKaVoZ se propone decir desde un territorio cuya trama se sostiene en historias, imaginarios, experiencia, cuerpos, lugares y no lugares. Augé (1992) afirma[1]  que las ciudades actuales, están mayoritariamente construidas por “no lugares”: espacios de pasaje, a los que no todes llegamos y en los que únicamente la acreditación habilita a recorrer en solitario. Mientras que es en los lugares, se puede leer las identidades de quienes estuvieron, están, y dejaron allí su historia. Somos constructoras/es de ciudad, de lugares, y como hacedoras/es de nuestra historia en particular, también construimos la historia de otres.

    Maldonado es el tercer departamento menos extenso del país, el último censo (INE 2014) registró un total de 164.298 personas. Asimismo es de los departamentos con mayor crecimiento poblacional en el período intercensal 2011 – 2014, colocándolo como el tercer departamento más poblado.

    El auge de la construcción en la década de los 60 junto al desarrollo de la hotelería y gastronomía, más los  fenómenos vinculados a la industria turística, lo convirtieron en un punto estratégico para quienes llegaron en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Componen el entramado social un bajo porcentaje de personas nacidas en el departamento y una parte importante de población migrante, que viene principalmente de Montevideo y los departamentos de la región. En las últimas décadas ha crecido en menor medida la migración externa, principalmente personas argentinas propietarias y/o comerciantes que logran una distintiva receptividad  en comparación con migrantes de otros países latinoamericanos. La cuidad no recibe a todes por igual. La inestabilidad del sector turístico dependiente de la inversión extranjera y de la economía de los países vecinos, la estacionalidad; la escasa diversificación de la matriz productiva, y los elevados costos de acceso a la tierra y la vivienda a causa de la especulación inmobiliaria desregulada, han configurado una diversidad de desplazamientos, subjetividades, y territorios dentro de los límites departamentales. ¿Qué elementos cimientan estos límites simbólicos que segmentan a la ciudad de aguas glamorosas y aguas contaminadas?

    Existe un imaginario hegemónico construido sobre Maldonado, que con variaciones léxicas sostiene que “en Maldonado se vive mejor” “En Maldonado son todos chetos” “En Maldonado está la buena vida”, “En Maldonado los malos son siempre los mismos” (los que estorban, les que afectan el paisaje, les que no progresan porque no quieren)” parecería que  habitar el territorio implica per sé, la ampliación de las posibilidades de consumo, y por ende la incorporación de una cultura puntaesteña.

    Por fuera de este imaginario quedan los procesos de segregación y exclusión, las mansiones vacías frente a las precariedad, la criminalización de la pobreza, la explotación sexual y la trata como consecuencia del turismo, el multiempleo y las largas jornadas laborales, el trabajo informal (y la persecución a las personas que lo ejercen) , los trabajos de verano regulados al margen de calendarios y sistemas de protección social. Poco se habla de las categorías de NYC (nacido y criado )y VYK (vino y se quedó)  manejadas en la jerga fernandina como categorías de ciudadanía a las que se les confiere diferentes roles a la hora de formar y tomar parte en las decisiones comunes, en el acceso a los servicios, los medios de producción, o la agenda pública, en un territorio donde personas con patrimonios abismalmente diferentes interactúan o conviven a escasas cuadras. (Gerber 2015)

    ¿Qué pasa con la especulación inmobiliaria de usura o con las excepciones de construcción para edificios enteros construidos para ser ocupados a lo sumo tres meses de verano en detrimento de las condiciones urbanas o la explotación de recursos naturales? Mientras Maldonado se puebla de personas que generan incalculables formas de resistencia con el único fin de tener un techo donde vivir, subsistir, terminar una carrera terciaria, hacerse lugar en el mundo… La imagen de balneario estrella, invisibiliza otras interacciones – interpersonales y con el medio-  que unifican, dan lugar al intercambio, crean contracultura de resistencia, sentido de identidad y habilitan múltiples formas de habitar la ciudad.

    Nos proponemos un decir desde el cuidado y la atención, nos aliamos con la pregunta más que con la afirmación: ¿Qué implicancias tiene escribir desde Maldonado?¿Cuáles son estos lugares, estos espacios fuertemente simbolizados y no solo físicos? ¿En qué intersticios cada une hace su sitio y también el de les otres? ¿Cómo es vivir en el departamento que presenta mayor crecimiento poblacional y económico del país y al mismo tiempo registra el mayor índice de hogares con necesidades básicas insatisfechas? Queremos intervenir la ciudad, conscientes de nuestra huella en el decir y estar con otres, hacemos el ejercicio político de encontrar otros recorridos, otras historias que merecen ser contadas.

    Te ToKaVoZ, Maldonado, Uruguay.

    Referencias

    • Augé, M. (1992). Los no lugares. Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa.
    • Gerber, E. (2015) “Significados y usos de la alteridad : una aproximación etnográfica a los procesos de producción de subjetividad vinculados a la movilidad geográfica en la ciudad de Maldonado” [en línea] Tesis de maestría. Universidad de la República. Facultad de Psicología, Uruguay.

    1. Quien siembra violencia, llama a más violencia, la marcha finalmente no fue pacífica y por marchantes iniciaron los actos vandálicos,…