Elegida como una de las 100 personas más influyentes por la revista Time y con una larga trayectoria de activismo ambiental e indígena, Sônia Guajajara se postula para diputada federal por São Paulo.
En 2018 fue la primera indígena en postularse a la presidencia, junto a Guilherme Boulos, y ahora apunta al Congreso Nacional, un espacio de construcción de leyes que ataca constantemente los derechos de los pueblos indígenas. Sonia es candidata al PSOL de São Paulo. Su candidatura es parte de una iniciativa de Articulación de los Pueblos I
“¡No es posible que a pesar de que somos los principales guardianes de la naturaleza, estemos todavía tan poco representados en el Congreso Nacional, con solo 2 indígenas electos en toda la historia de nuestra República!”, explica el texto del manifiesto en su sitio web de la campaña.
Responsables de la preservación ambiental de sus territorios y conocidos como guardianes de la naturaleza, los pueblos indígenas buscan asumir los espacios de poder, pero la líder Guajajara quiere “entrar por la puerta grande”. Según Sonia, es hora de formar la “Bancada de la Tierra”. Reconocida y respetada en todo el país -y en el mundo- como líder del movimiento indígena, agrega: “Soy un ser político con esta perspectiva de la cosmovisión que los pueblos ya practican en su vida cotidiana, que es proteger nuestra biodiversidad”, refuerza.
Esta entrevista es parte de Campaña de Mujer, un proyecto autónomo de visibilización de candidaturas feministas que forma parte de ELLA — Red Internacional de Feminismos.
Ayer se llevó a cabo un conversatorio entre artistas, activistas y gestores culturales con el ex Ministro de Cultura Juca Ferreira, en el Instituto Brincante en San Pablo, Brasil, para pensar y debatir una política cultural nacional. Juca Ferreira es sociólogo y ha dedicado su carrera profesional a la vida política y acciones culturales y ambientales. Fue dos veces Ministro de Cultura, ex Secretario de Cultura de San Pablo y Belo Horizonte, dos veces regidor y Secretario de Medio Ambiente de Salvador y Embajador Especial de la Secretaría General Iberoamericana.
Fue un encuentro donde participaron importantes figuras culturales de San Pablo que debatieron y reflexionaron sobre la importancia de la cultura en la reconstrucción democrática de Brasil y del rol fundamental que tienen los y las artistas en esta reconstrucción.
Se hizo hincapié en la necesidad de generar nuevas políticas culturales, un “Sistema Nacional de Cultura” y una mayor distribución de recursos económicos para el sector. Resignificar el rol de la cultura como política pública es uno de los desafíos del programa de gobierno de Lula Da Silva tras el gran desmantelamiento presupuestario y estructural, a raíz de las políticas llevadas adelante por el gobierno de Jair Bolsonaro.
El lunes 26 de septiembre, en el Auditorio Celso Furtado en la ciudad de San Pablo, el candidato presidencial Luiz Inácio Lula da Silva realizó el cierre de su campaña política junto a su compañero de fórmula Geraldo Alckmin.
Participaron del evento reconocidas figuras públicas de la cultura y las artes, diversas personalidades de movimientos sociales y referentes a nivel internacional, quienes dejaron un fuerte mensaje de apoyo. Esta campaña del expresidente y candidato del PT (Partido de los Trabajadores), se focaliza en el compromiso de implementar políticas sociales y culturales para “reconstruir y transformar la realidad de Brasil”.
Según una encuesta publicada el pasado lunes por la consultora “Inteligencia e Investigación en Consultoría Estratégica” (IPEC), Lula alcanza el 48% del total de votos, mientras que Jair Bolsonaro presenta un 31% desde hace siete días. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), aumentó aún más su ventaja sobre Jair Bolsonaro (PL), y está más cerca de una victoria en la primera vuelta, según la nueva encuesta de IPEC.
Con base en estos números, excluyendo los votos en blanco y nulos, el Partido de los Trabajadores (PT) tiene el 52,17% de los votos válidos. En tercer lugar se encuentra el exministro Ciro Gomes (PDT), que obtuvo el 6% de las intenciones de voto (tuvo el 7% la semana pasada), seguido de la senadora Simone Tebet (MDB), con el 5%. Los votos en blanco y nulos sumaron el 4% del total de encuestados, mientras que los votos indecisos son la misma cantidad.
SANKOFA es el disco debut de estudio de AVR (Alvaro Silva), tiene la coproducción de Felipe Fuentes y se grabó en Berequetum Estudio.
Este trabajo independiente de la movida Hip Hop, cuenta con la participación de Viki Style, Ruben Rada, Hugo Fattoruso, y Angela Álvez entre otros destacados músicos uruguayos.
El disco comenzó a ver la luz en algunos espectáculos públicos. El próximo es el viernes 23 de setiembre a las 19.00 horas en el Cabildo de Montevideo.
Con visitas a la Casa de la cultura Afrouruguaya, conversaciones con referentes como Jorge Bustamante y Beatriz Santos, es que Alvaro fue trabajando con la información que armo el concepto del disco, conociendo y construyendo la historias de su bisabuelo Julio Arrascaeta, investigando la antología de poesía afro en Uruguay, creando así las rimas y sonidos que retrata el disco.
En entrevista con MediaRed, Álvaro nos cuenta por qué este disco vino para hacernos volver al pasado, para revisarnos y planificar el futuro, para jugar mezclando nuestros ritmos con los de otros y otras. Sankofa es una palabra, un disco debut, un hijo, un sueño.
MediaRed- Contanos que es sankofa ¿Un palabra, un disco, un hijo, un sueño?
AVR- Para mí el disco tiene dos partes; una parte hacia afuera, lo que representa para la gente y la otra, es lo que representa para mí. SANKOFA es un símbolo de la actualidad afrourugaya, en el sentido de que está mostrando una lucha que viene de atrás, que es más fuerte, una base que otros hicieron y nosotros retomamos pisando más fuerte. Yo siento que cada afro que se dedica al activismo, a dar un mensaje, a cuidar o informar tiene que hacerlo más fuerte que el que vino antes. SANKOFA fue algo que quise hacer de forma profesional, contundente, estridente, mágica, empática, que me identifique a mí y a muchas personas. Para hacerlo en serio tuve que tomarlo en serio; investigar, mirar hacia atrás para ir hacia adelante.
¿Por qué lo siento como un hijo? porque siento que fue algo que también pasó por mi ADN. Que toda esa información la digerí, licué, y salió.
Fue complicado el proceso de enfrentarme a todo un mundo desconocido que nunca me habían hablado en mi casa. Nadie me había dicho que Arrascaeta era un apellido muy querido y respetado. Traté de rescatar todo eso para plasmarlo en el disco y hoy siento como que logré algo que me sirvió a mí, y que le puede seguir sirviendo a otra gente el día de mañana.
¿Por qué pienso que es un símbolo? porque es algo hecho por una persona, pero no es esa persona es más .
MedoiaRed- En el disco te presentas con varios artistas invitados, referentes de la música afro en Uruguay, referentes del RAP uruguayo; ¿Cómo fue la búsqueda?, ¿escribiste pensando en tus participaciones?,¿fueron llegando en el proceso creativo?
AVR- Los invitados fueron surgiendo. Al principio la idea era invitar más que nada a músicos de jazz, para los instrumentos y música, no tanto para las letras, todavía no tenía las letras hechas, pero sí las ideas en la cabeza, entonces comencé invitando a Darwin Silva, a Álvaro Salas, la búsqueda fue un poco por ahí. La gente que grabó trabajó conectando con la fuente, entendió para donde va el disco, qué queríamos decir y generar. Todo eso sumó y sumó. Después la idea de Rada surgió como un delirio, él no sabía que iba a grabar una canción, pensó que era una entrevista, pensó que yo era un investigador, no pensó que era un músico, terminó grabando una letra que yo escribí, le gustó, fue al estudio de Montemurro y se copó grabando.
Con Hugo Fattoruso fue lo mismo. Estábamos llegando al mismo estudio donde estaba grabando él y un día cuando se estaba yendo le contamos; “mirá, estamos haciendo un disco, la idea era invitarte”; conoció el trabajo y grabamos.
Esto para que se entienda, el disco nunca fue pensado como para salir a figurar y que la cara esté en todos lados, yo al menos no es lo que busco, cuanto más batman, en casa estoy encerrado mejor.
La invitación a Angela Alvez fue viendo el gran valor que tenemos con esa mujer porque es multifacética, tiene todo, tiene el baile, tiene el canto y el fuego. Ella grabó en la primera maqueta del tema, que no tenía nada que ver con el resultado final, grabó como cuatro veces la canción.
MediaRed- Sankofa no es solo Hip Hop, también tiene mucha fusión de Candombe y Jazz, ¿Este es el futuro musical de AVR?
AVR – Todos los géneros que he transitado no me pertenecen, pero yo siento que ahí pertenezco. Me interesa seguir explorando más en el jazz- rap, en el candombe, buscar hacer algo en el medio, manejar mejor el lenguaje del candombe, la rítmica y el sentido. Manejarse en el hip hop con una visión más panorámica, latinoamericana.
El jazz se ha vuelto una influencia en mi música porque todo el tiempo estoy improvisando, todo el tiempo estoy intentando ser creativo estimulando ir por caminos diferentes. Experimentar con la música urbana.
MediaRed- El disco salió a la luz a finales de 2020, Con esta crisis en el arte por la pandemia; ¿cómo llevan adelante las presentaciones?
AVR – Yo preferí esperar a que todo se calme un poco, porque la realidad es que un espectáculo en vivo representa muchísimas adversidades para una banda de 8 personas tocando. Preferí este tiempo invertirlo en producir más y generar un vínculo de conversar los roles en el proyecto de los integrantes.
¿A qué queremos llegar?, cuando salgamos de todo esto; ¿qué es lo que va a pasar?, ¿hacia dónde va a ir la banda?.
En noviembre de 2020 tuvimos la suerte de tocar en la Sala Lazaroff a banda completa, con protocolo, pudimos tocar en la Movida Joven y ganar la Movida Joven también, tocar con Superviel en la Trastienda, avanzar con los videoclips.
Creo que nos debemos hacer un análisis y ver lo que significa la cultura, no solo a nivel económico, sino a nivel de emoción para la gente, y que realmente se tomen medidas que permitan al sector de la cultura seguir en pie, porque hay muchos puestos de trabajo que ahora están congelados por el cierre de salas, los espectáculos al aire libre bajaron. Tenemos que ver cómo generar cambio en las formas y formatos, explotaron los trabajos subidos en plataforma y la generación de streaming en las redes; pero tenemos que seguir generando cosas con presencialidad. Porque es necesario el contacto con la gente, venimos desarrollando una propuesta con el disco que no es solo escucharla y tener las canciones ahí sino también compartir y sentir el fuego con el público. Porque SANKOFA no es solo un disco, es un proyecto de investigación en el cual recién vamos por la primera etapa, que era tener un fonograma, seguiremos con la segunda etapa que es llevarlo al plano físico más allá del disco.
Con estas imágenes, cerramos el recorrido realizado con Resistencia Solidaria, por el Centro Social: El Galpón de Corrales, ubicado en el barrio de Villa Española, que funciona como centro de acopio de la Coordinadora Solidaria de Villa Española.
Desde 1999 inicia su trabajo comunitario como comedor popular.
Mediante diversas iniciativas, este espacio ha construido un fuerte vínculo con el territorio y su comunidad, construyendo espacios de participación y socialización entre los y las vecinos/as de la zona.
Actualmente funciona la Radio Comunitaria Barriada FM, la Biblioteca Popular León Duarte, el espacio artístico La Fogonera, el Periódico barrial y popular La Barriada. Ensayan murgas, grupos de candombe.
Tiene una huerta comunitaria y recientemente se ha refaccionado e inaugurado el salón León Duarte donde se reúnen varias cooperativas, sindicatos y grupos vecinales. Por ejemplo, la Coviint-2, quienes trabajan en el proyecto «Por un techo digno» y la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (UCRUS).
Cuenta con un rincón infantil y una olla que sirve en promedio 350 porciones en la olla, y el merendero está entregando alrededor de 150, donde cada vez más personas se acercan.
Actualmente están realizando la primera etapa de la obra del proyecto «Manos Solidarias» presentada al Fondo Por Mas del Plan ABC (IMM). Allí funcionará un salón de acopio de aparatos ortopédicos, un taller de serigrafía y una sala de psicomotricidad para personas con discapacidad.
«Junto a las diversas luchas, junto a los trabajadores, los cooperativistas, los/as estudiantes, los/as jubilados, junto a las organizaciones feministas, de la diversidad, las organizaciones de derechos humanos, y las diversas organizaciones sociales y populares de nuestro pueblo, de su seno hemos recogido un legado de solidaridad y de lucha, de compromiso y de resistencia.»
✊🏼Por trabajo, pan y techo.
Resistencia Solidaria.
🍲 OLLAS QUE INTEGRAN LA COORDINADORA SOLIDARIA DE VILLA ESPAÑOLA:
Olla Villa Solidaria Olla La Unión Olla Utc / Funsa Olla Las de a Pié Olla Santa María Olla Rompiendo Barreras Olla El Galpón de Corrales Olla Merendolla 44 Olla Unidos Somos Mas Olla La Hora Feliz Olla Barrios Unidos Olla Pancitas Felices Olla Juntos Podemos Olla Malvín Norte Olla Luisa Cuesta Olla Club Victoria Olla Los Chiquititos Olla Fogón Artiguista Olla Los Teros Olla Realojo Isla de Gaspar Olla La Cañada Olla Lo de Richard Olla Don Márquez Olla Planta Burguez Olla Planta Geminis Olla Planta Durán Olla Brigada Solidar Olla 23 de Diciembre Olla Seis Barrios Olla Tres Palmas Olla Sembrando Olla Alto Guiso Olla Las Viviendas Olla La Chini Olla Brazo Solidario Olla De Zoe Olla Los Sueños Olla Realojo La Manchega
Llaman “gentrificaciòn” al proceso de desplazamiento y/o despojo inducido por agentes inmobiliarios y/o grupos sociales portadores de mayores capitales (en complicidad con los gobiernos). En otras palabras: llevar a lxs pobres para tierras de menor valor para apropiarse con fines económicos de otras tierras ubicadas en zonas privilegiadas por los recursos naturales de los que disponen, su ubicación geográfica, etc.
Como es sabido, el barrio Kennedy existe hace más de cuarenta años en Maldonado, a diferencia de otros barrios que se formaron en el departamento en condiciones similares, para las personas del Kennedy nunca se planteó desde el gobierno departamental un plan de regularización para que las familias que construyeron allí sus tramas de vida materiales y simbólicas tuvieran la posibilidad de regularizar en el mismo predio. En etapas se fue realojando a distintas familias hacia otras tierras de menor valor, ubicadas lejos del barrio, de la playa, de los montes de pino y eucalipto, del parque el jaguel, de la barra y de Punta del Este. Algunos de estos realojos fueron en modalidad de” ayuda mutua” donde cada familia tenía que cumplir horas en la construcción de las viviendas, esto se generó sin el proceso previo que suelen tener las viviendas de ayuda mutua, sin trabajo grupal con la vecindad ni participación para pensar cómo iba a ser ese nuevo barrio, la idea de ayuda mutua fracasó.Muchas personas se fueron y mejoraron de alguna forma su situación edilicia pero no necesariamente su condición de vida en cuanto al acceso a otras oportunidades de trabajo, educativas, ni a propuestas que hacen a la convivencia y participación ciudadana ni se generaron condiciones para ello, por ejemplo en el caso del realojo al barrio 14 de febrero y Cañada Aparicio, les vecines no cuentan hasta ahora con comunal, escuela cercana, ni centro deportivo como se les había prometido.
Cuando era niña, no entendía tanto lo que pasaba, corría por adentro del monte, jugábamos a mojarnos en los regadores de las mansiones, nos metíamos a las piscinas, jugábamos a la lotería en el comunal, juntábamos pelotas de golf, íbamos al jaquel a toda hora…A medida que fui creciendo, vi como iban quitándonos lo poco que teníamos a nuestro alrededor, desde las actividades del comunal, hasta los árboles del monte, donde jugábamos. Empecé a entender que era el costo de lo que teníamos que vivir por haber elegido quedarnos en estas tierras.
Mientras algunas familias fueron realojadas sin ninguna posibilidad de decidir sobre el proceso, en el barrio Kennedy las familias que se quedaron tuvieron que pagar el precio de quedarse, se agudizó cada vez más el desamparo y el abandono por parte del estado, tanto en las condiciones sanitarias, de infraestructura y seguridad pública.
Estas palabras que se traducen a acciones o mejor dicho a inacciones, si bien estuvieron siempre presentes en lo que al Kennedy se refiere, se han potenciado, aún más, en estos últimos años.
Cuando no teníamos nada o estábamos pasando mal, vinimos para acá y nos armamos una casa pero ya sabíamos que no era fácil, porque pasan muchas cosas acá y a nadie le importa.Solo aparecen cuando precisan que los votemos.
Según cuenta un grupo de vecines, cada vez que solicitaban un apoyo para arreglar alguna calle, para colocar contenedores de basura, lomos de burro, o alumbrado, para solicitar una ambulancia o transporte escolar, siempre hubo una negativa por parte de las autoridades, argumentando que el Kennedy era un asentamiento que se quería sacar y por lo tanto, no iban a brindar ningún servicio ni apoyo. Nunca importó que vivan familias con niñes y adolescentes en situaciones de extrema precarización y sin institucionalidad presente.
Los porfiados modos de subsistencia contra el olvido y el clientelismo político
Quienes detentan el poder, han sabido preparar el terreno con años de desamparo estatal y marginación sociocultural.La vecindad ha sido privada durante décadas de los servicios y derechos esenciales, pese a esto, siempre han existido pequeños movimientos de resistencia, que han sabido estar a favor de la vida y de lo comunitario. Han sido les vecines de a pie, quienes han desarrollado acciones de solidaridad cotidianas, como las ollas populares, las meriendas, los encuentros, actividades para compartir, potenciando el no ser indiferentes ante situaciones extremas e injustas. Estas acciones generan códigos y redes de cooperación que aún perduran. Por las tardes por Isabel de Castilla entre la música alta, la rueda de mates, se ve venir a la vecina que clasifica, y deja un palo de escoba al pasar, porque sabía quién estaba necesitando uno…
Monte de Eucaliptos antes de ser talado Foto: Vecina del barrio Kennedy
La estrategia de desgaste también hace mella, mucha gente se cansa, se aleja, se siente impotente, algunos llegan a no querer vivir más y/o terminan odiando el barrio cansades de ser estigmatizados constantemente, de no tener acceso al trabajo ni a la educación, no tener frecuencia de transporte , una policlínica completa, escuela o alumbrado público.
Yo me tengo que ir a llevar a mi hija a la escuela de la cachimba , caminando. El ómnibus que pasaba, hace como dos años que no pasa más y el 16 que pasa por Aparicio Saravia, no me sirve porque no va para ese lado. Los días de lluvia, la maestra ya sabe que no va.
Desde la formación del barrio, en más de una oportunidad han existido grupos y comisiones barriales que intentaron de forma colectiva iniciar los trámites legales para regularizar la situación de los terrenos mediante un juicio de prescripción adquisitiva, estas iniciativas no prosperaron producto de las acciones sistemáticas de las autoridades departamentales para desestimar y desarticular la organización barrial generando desconfianza entre vecines y haciendo acuerdos particulares. Ejemplo de esto es que según nos cuentan les vecines en el año 2015, se cerró el comunal para fines comunitarios, se quitò el equipo tècnico que estaba trabajando en el barrio y se creó una comisión barrial manejada por el gobierno municipal, donde se le pagaba a un vecino un salario mensual y se le asignaban tareas de “operador barrial”, su encargo era el de controlar que nadie ocupara y dar información a la intendencia de cada situación familiar. De esta forma el gobierno departamental tenía mayor control sobre les habitantes del barrio y se valió del clientelismo para conservarlo.
¿Etapa final? Realojo con desalojo y el modus operandi de los gobernantes de turno…
Foto:Vecina Barrio KennedyFoto: Ana A
(…) Asì como tambièn no me olvidarè jamàs de los intereses mezquinos de quienes nos gobiernan.
En los últimos años se viene planeando un “plan estratégico” que intentará sacar al Kennedy en su totalidad para vender estas tierras, que tienen un valor estimado de 20 millones de dólares. En esta última etapa de realojo, la asignación de viviendas dependía pura y exclusivamente de la dirección de vivienda de la intendencia departamental que se proveía de la información que le brindó un grupo de vecinos a cambio de diferentes beneficios, y de un equipo técnico también dependiente de la intendencia.
Este equipo técnico fue el encargado de realizar un censo en el barrio durante el 2015 y otro relevamiento en 2021. Al día de hoy no se conocen los criterios empleados para procesar la información decidir a quien censar, y ejecutar el plan de realojo. En el barrio unas 70 familias son amenazadas con ser desalojadas, durante las primeras semanas de febrero, varias de ellas, han recibido notificaciones de la intendencia con orden de abandono de la vivienda en plazos de 24 hs. Muchas de las personas que no fueron censadas se presentaron en la dirección de vivienda, allí además de la falta de negarse ante las alternativas planteadas, las personas han sido humilladas y nuevamente amenazadas.
“No piensen que les vamos a solucionar la vida…” son las palabras que dice quien se desempeña en el rol de psicóloga del equipo técnico de la dirección de vivienda de la intendencia de Maldonado. A su lado el Dr. de la división departamental Lussich golpea el escritorio a puño cerrado “Usted sabía bien que el Kenedy no podía comprar”
Al mismo tiempo que algunas familias son amenazadas con desalojo, existen adjudicaciones de viviendas a dueños de otras propiedades y negocios fuera del barrio, personas que además integran listas y cargos políticos del partido nacional.
Un informe elaborado por la intendencia en el marco del plan de realojo del Barrio Kennedy (2021) fundamenta que las personas que habitan el barrio “han caído en un círculo vicioso, sin capital humano, que no le permite la inserción social” Este enfoque además de ser estigmatizador adjudica la responsabilidad a las personas y familias por la situación en la que “han caído”, como si se tratara de su exclusiva voluntad individual o de hechos fortuitos. Por otra parte , oculta la responsabilidad del estado de brindar oportunidades reales, de acceso a ese capital cultural, social que les fue negado todos estos años. Por otro lado el informe señala que “el equipo técnico social de la IDM que está a cargo del trabajo en territorio con las familias, “cuenta con una vasta experiencia en programas y procesos de desarrollo social y barrial, además de contar con la adecuada formación..(…) “ los ejes del proyecto social se definirán a partir de un diagnóstico y seguimiento, que deberán desarrollarse concomitantemente con la ejecución de las obras y se continuarán en el proceso de post-obra o post mudanza”. Entre estos ejes, se mencionan: “ Comunicación- Organización de las familias del asentamiento para el seguimiento del proyecto integral del realojo, definición de alternativas habitacionales según el perfil de cada familia y sus redes familiares y vecinales”. El testimonio de la vecindad sobre el hermetismo y la discrecionalidad con la que se han tomado las definiciones, la falta de participación que relatan y los malos tratos recibidos en distintas oportunidades por representantes comunales, desde funcionarios, cargos técnicos y autoridades, en nada condice con la forma en que se ha procedido, tomando definiciones que responden a la especulación inmobiliaria y a intereses de privados por sobre los de cientos de personas que han construido su trayecto de vida en torno al barrio.
Si nos hubieran ayudado a construir viviendas acá, arreglar las calles, los pozos, o hubieran puesto una escuela, un caif como en todo barrio, sería otra cosa.
Vallés define la política pública como “un conjunto interrelacionado de decisiones y no decisiones que tienen como foco un área determinada de conflicto o tensión social” (2006), estas decisiones tienen carácter coercitivo por ser adoptadas institucionalmente. Si la política pública es la gestión del conflicto social, la ausencia de políticas, las “no decisiones” también son parte de una política pública, en tanto construyen subjetividad, agudizan un conflicto social o bloquean su solución. El realojo forzado, sin la participación de las personas directamente involucradas, constituyen una forma de hacer política, donde el derecho a la tierra, a la vida digna, a la cercanía de los recursos naturales del departamento se convierte en un privilegio del que pueden gozar quienes pueden pagarlo. Los flujos migratorios del campo a la cuidad, la alta tasa de trabajos informales y estacionales vinculadas al turismo, el altísimo costo de la tierra y los alquileres, el transporte público más caro de uruguay,constituyen una realidad que no puede ser cargada a las personas que la viven como una culpa. Muchos otros barrios de Maldonado se formaron inicialmente como asentamiento y atravesaron procesos de regularización y realojos en condiciones muy distintas a las que se dan ahora con las familias del Kennedy.
En medio de un contexto socio político complejo, en 2020 apareció una pandemia que tomó como principal medida la orden de aislamiento social, el quedate en casa se viralizó a escala mundial, aunque claro, este eslogan que se dispara desde el privilegio mediático, no resuena en todas las latitudes por igual, ni siquiera a escala local. La orden de distanciamiento social agudizó la precarización existente, sobre todo para quienes no tienen una casa, o para quienes tienen la obligación de salir a buscarse el pan, porque quedaron sin laburo o en seguro de paro, o para las mujeres sobrecargadas con las tareas de cuidado y sostenimiento, tras los cierres de centros educativos, recreativos y la restricción de la atención en los centros de salud.
Ante una situación de amenaza, muchas veces se activa una reacción de supervivencia, como una memoria que registra y se actualiza, que nos permite sentir y actuar de un modo y no de otro. Es así como toda obligatoriedad a formar burbujas individuales, ha sido desobedecida por miles de personas que decidieron no contagiarse de indiferencia, y salieron a crear comunidad desde los distintos lugares donde se encuentran. Una de estas iniciativas se ve reflejada en la puesta en marcha de las ollas populares.
La comida cumple una función vital en todos los pueblos, no sólo en esta dimensión de vitalidad, también porque los alimentos que se consumen, la forma de prepararlos, son reflejo de la economía y cultura de cada territorio.
Según el informe de sistematización de las ollas populares realizado el año pasado, estos espacios han retomado con fuerza hasta el día de hoy, habiendo alcanzado alrededor de 700 entre ollas y merenderos en todo Uruguay. 1La mayoría de estas iniciativas, fueron mayormente tramas comunitarias existentes, renovadas y nuevas,constituidas por iniciativas vecinales, familiares, de clubes deportivos, de ollas previas y comercios locales, que dieron respuesta amplia a una necesidad nada sencilla de atender.(…) Estas iniciativas son como mínimo el 80% del total de ollas y merenderos.
1 (Entramados solidarios en tiempos de crisis.Primera sistematización sobre ollas y merenderos populares en Uruguay 2020)
Romper la burbuja, agitar la espuma…
Como es sabido y tal como allí se menciona, estos espacios lejos de estar exentos de conflictos y contradicciones, son lugares de encuentro y también de desencuentro, donde en ocasiones rondan distintos intereses a la hora de ponerlos en marcha y de sostenerlos. Lo que también es sabido que con sus particularidades y diferencias han sido y son parte de los entramados comunitarios para el sostenimiento de la vida en momentos de crisis, transformándose, en tal sentido, como lugares de supervivencia y resistencia para muchas personas.
De este modo, la olla individual y familiar se transforma en olla barrial, se despliegan los grandes cucharones, se enciende el fuego colectivo y se extienden las redes para ese fin común. De igual manera se activa la organización, los registros de las reuniones, el reparto de tareas y las definiciones colectivas, esto se transforma en el relato de los procesos colectivos de organizaciones que se forman movidas por lo urgente, por lo común, por lo esencial.Las necesidades individuales, al conectarse con situaciones similares de opresión, en un lugar común, pasan a ser colectivas, con una realidad social política y económica difícil pero también con la búsqueda de alternativas.Esto sucedió en todos los rincones del país, Maldonado no fue una excepción.
El barrio Kennedy está ubicado en pleno Punta del Este, en un territorio en disputa por el poder gubernamental y empresarial, por el alto valor de las tierras donde se encuentra. Producto de estas disputas, hace más de 40 años miles de personas viven de espalda a las grandes mansiones y a una gran cancha de golf, privadas de los servicios básicos de salud, educación, transporte, saneamiento. Ante distintas situaciones los intentos de organización entre vecines terminan diluidos a causa de promesas y acuerdos que gobernantes de turno hacen como maniobra para desarticular cualquier acción colectiva, acentuando la injusticia social.Pese a esto, y entre tanto derrumbe literal y simbólico, cada vez que el barrio se ve acorralado, ha sabido responder de alguna forma a la búsqueda de alternativas para el sostenimiento de lo que lo mantiene en pie, la vida de las personas que lo constituyen..
A fuego lento
Según vecinas del barrio Kennedy, la propuesta de la olla Popular surge a partir de la idea de autoconvocarse como vecinaes del barrio para un fin común, involucrando también a mujeres que a través de la Red Feminista de Maldonado generaron cercanía y lazos con el barrio. La idea fue volver a retomar la iniciativa de la olla popular, que tuvo un antecedente fuerte en el barrio, en el año 2002 y más recientemente en 2020 cuando comenzando el invierno vecinaes y colaboradoraes, sostuvieron la olla de lunes a sábados durante los tres meses más críticos de frío y baja laboral en la zona. En 2021 resurge la intención de convocar un grupo y volver a comenzar, tomando como valor las experiencias anteriores.
En el mes de abril se convocó a plenaria barrial para conversar el para qué del espacio, e ir acordando criterios de funcionamiento. De esta forma, se establece como objetivo principal, atender la necesidad del plato de comida, y generar una puerta de entrada a la participación e involucramiento de vecinaes del barrio en los temas que les afectan, poniendo en el centro la toma de decisiones colectivas, la cooperación y el apoyo sin condiciones de por medio.
La olla tuvo lugar en ”la madriguera” (espacio en construcción,impulsado inicialmente por compañeras de la Red Feminista de Maldonado) donde ya se han realizado otros encuentros, y donde funcionó la merienda feminista entre abril y agosto de 2020. Los primeros acuerdos fueron priorizar la continuidad de la olla, siendo realistas con las posibilidades de organización de las donaciones y también del tiempo que quienes la integraran podrían destinar, las protagonistas fueron vecinas mujeres, que en su mayoría, ya habían participado en instancias anteriores .
“Los sábados 8:30 estábamos en la madriguera, mientras una compañera sacaba el cartel, otras íbamos en busca de las donaciones, juntas picábamos y cocinábamos, aportando su experiencia. Vecinas que aportaban su granito de arena para polentear la olla, también otras colaboraciones que llegaban a la puerta y nos daban más fuerzas para seguir».
Destapar la olla
«No nos paró la lluvia, el frío ni el viento.Lindas mañanas compartidas con las compañeras, mediante café, mate y charlas, así todas juntas por ese fin en común: ese plato de comida caliente de los sábados».
Durante el transcurso de los meses de abril y agosto , se fue dando una organización firme y responsable que pudo mantener las plenarias semanales entre semana (los días miércoles) que permitían entre otras cosas organizar cada olla. A esta instancia de participación se le sumó la división de roles y responsabilidades como: coordinar con diferentes personas que colaboraban y llevar las donaciones al espacio, difundir en medios locales, armar afiche de la olla para recibir donaciones, llevar un acta en un cuaderno de registro,conversar con vecines del barrio, colocar una caja afuera y un pizarrón, repartir las tareas durante la jornada de elaboración.
En medio de cada olla surgieron intercambios, diferentes formas de habitar el espacio y de entender el para qué del mismo, no estuvo exento de conflictos, hubo personas que pudieron sostener las instancias colectivas y otras que no.Tampoco faltaron las vecinas que no pudieron participar por estar sobrepasadas del trabajo de cuidados, pero que formaron parte del proceso, asumiendo tareas de coordinación de donaciones, entre otras formas de hacerse parte, como alcanzar colaboraciones entre semana, difusión etc. “Se repartían más de 100 viandas con pan. Nos reuníamos los miércoles para organizar qué se elaboraba: Salió lentejas, polenta, guiso,tuco, porotos…”
Cada vecina tenía su dinámica personal, familiar, pero según cuentan, valoraron lo construido y tenían como meta el poder sacar la olla cada semana, bien servida y con buenos ingredientes. Se plantearon de ante mano que no querían que la comida fuera escasa y sin nutrientes. “La olla era de esas grandes de 100 litros y servíamos la vianda bien llena para que podamos llevar para la noche y para el otro día. La cocinera que arrancaba la fritada ya condimentaba,mientras otras íbamos picando y otra iba a buscar la carne, quedaba muy rico.Cuando estaba pronto después de repartir, nos sentábamos a comer juntas”.
Se acordó aceptar las donaciones sin que se exigiera ningún tipo de contrapartida, comentan las vecinas que recibieron colaboraciones grandes de distintas organizaciones pero también colaboraciones diarias de vecines, hasta paquetes abiertos, que daban cuenta de la intención de quien aún no pudiendo comprar, se hacía presente aportando algo de lo que tenía en su casa. “Con respecto a la discusión de exigirle al gobierno que colabore con las ollas, no lo tuvimos presente, además teníamos la experiencia del año pasado, donde en plenas elecciones, aparecía una camioneta ploteada del partido político, justo cuando estaba la fila para levantar la comida, cada vez que venían a traer alguna colaboración a una olla o merendero. Está claro que sus intereses no son genuninos y además si tenemos que exigirle al Estado, no necesariamente son unos paquetes de fideos , sino que es una vivienda digna, trabajo, saneamiento, una escuela pública y todos los derechos básicos que nos han sido negado en todos estos años”.
El grupo de la olla no era un grupo formado de antemano, con un posicionamiento político en común, pero al compartir un espacio con acuerdos construidos,donde cada una aportaba desde donde podía, se estuvo generando resistencia comunal, que se traducía en sacar una olla colectiva entre mujeres pero también excedía la alimentación, las hizo protagonistas de una organización barrial que por más mínima que parezca,las encontró en la acción “Y así mediante risas, escuchándonos y más allá de ese plato caliente que ayudó a que este invierno de pandemia no sea tan cruel, me queda la experiencia de la lucha, unión y fuerza que podemos conseguir juntas. Me quedó el corazón contento, cada mañana, porque entre problemas, es lindo aferrarse a un grupo que le dé para adelante”.
Se culmina la olla, la polenta sigue…
El último sábado de agosto se realizó la última olla, y el miércoles siguiente las vecinas llevaron adelante una reunión de evaluación y celebración, donde se propusieron seguir sosteniendo un armado de canastas mensual hasta fin de año, reuniéndose para esto dos veces al mes. “Surgieron ganas de seguir encontrándonos, para bailar zumba o tomar mate pero también para seguir apoyandonos juntas, nos dimos cuenta que podíamos”. Según relatan las vecinas, lo que en un principio fue una necesidad de alimentación pasó a verse también como un rato donde se salía de la rutina, se compartía un desayuno, un almuerzo, se festejaba un cumpleaños, se activa una red de apoyo.
“También nos juntamos el día del niño, llevamos a nuestros hijos, repartimos regalos que conseguimos, si nos faltaba algo de ropa o calzado también lo conseguiamos.La abuela de una compañera nos hizo una torta que la rifamos el día de la madre pero no cobrabamos solo que tenian que llevar un alimento”
Cuando las compañeras de la Red feminista eligieron el nombre la madriguera , resonó esa guarida que se excava en el suelo con el fin de crear un espacio para habitar o refugiarse temporalmente, proporcionando alguna protección contra los depredadores y “las inclemencias del tiempo”. Siempre a contramano de la neutralidad. Se puede decir que esta experiencia de la olla, hace un hueco en esta madriguera y se conecta con un proceso, que ha sido difícil e interrumpido, donde hay depositado mucho afecto y digna rabia. La olla y la madriguera se vuelven parte de una historia en común, que atraviesa, convoca, se reinventa y se conecta con la memoria colectiva del barrio y del feminismo en Maldonado.
Referencias
Ollas y merenderos populares en Uruguay Tramas para sostener la vida frente a la pandemia. Informes de docentes de la Udelar, estudiantes de ciencias sociales y técnicos de AEBU- ENTRAMADOS SOLIDARIOS EN TIEMPOS DE CRISIS-Primera sistematización sobre ollas y merenderos populares en Uruguay 2020.
María Gabriela Pauer “En torno a cuestiones fraseológicas de la Argentina: locuciones y frases gastronómicas del español rioplatense” en Cum corde et in nova grammatica: estudios ofrecidos a Guillermo Rojo ISBN 978-84-9887-914-8, págs. 633-640
En julio se conmemora el Mes de la Afrodescendencia, por lo que la Intendencia de Montevideo organiza y apoya diversas actividades que tienen como principal objetivo reconocer el acervo y legado de las personas afrodescendientes.
Conversamos con Elizabeth Suárez Directora de la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes de la Intendencia de Montevideo, activista desde hace treinta años, fundadora del colectivo Mizangas, ha pasado por diversas organizaciones, entre ellas; Mundo Afro, Casa de la Cultura Afrouruguaya, también mamá de Iara; “una de las cosas más lindas que me han tocado en la vida”.
Elizabeth Suarez:
“Hoy la Dirección de la Secretaría de equidad racial se encuentra conmemorando la sexta edición del mes de la afrodescendencia, con el compromiso de visibilizar todo lo vinculado al colectivo afrodescendiente. Este mes hace un punto de inflexión todos los años, porque es una oportunidad para reflexionar, debatir , hacer una rendición de cuentas de cuáles son los programas que se llevan adelante. No solamente desde la secretaría, sino también desde las diversas instituciones públicas, una visibilización a todas las acciones que se vienen haciendo durante todo el año desde las diversas organizaciones de la sociedad civil afro”.
MediaRed:
-Esta es la 6ta edición del mes de la afrodescendencia. ¿Cuáles son las propuestas de la IM?
Elizabeth Suarez:
“Este año, nuestro mes se ha visto de alguna manera impregnado de situaciones de cuestiones virtuales, justamente porque ya el año pasado nos había sucedido en el marco de la pandemia y muchas de las actividades fueron virtuales. En ese sentido, desde la secretaría hemos elegido varios ejes sobre los que trabajar sobre la resistencia afro y sobre la participación comunitaria, estos dos ejes hacen a las cuestiones que nosotros queremos visibilizar, un poco también para darle mayor visibilidad a lo que es la “Red de afrodescendencia resiliente” que ya cumple un año, que es una red de agentes comunitarios, funcionarios municipales y de los consejos vecinales que se integran en torno a lo que es nuestra estrategia de territorialización de la dimensión etnico racial. Para poder darle mayor visibilidad posible a lo que son los actores y actrices locales, en diferentes territorios y sobre todo mostrar la resiliencia de cara a esta pandemia”.
MediaRed:
-El miércoles 7 de julio en el conversatorio virtual “Salud con enfoque étnico racial” se presentaron varias personas que irrumpieron e insultaron de diversas formas a quienes participaban con insultos que hacían alusión a su ascendencia afro y al género. ¿Llegaron a pensar acciones más allá del comunicado?
Elizabeth Suarez:
“Obviamente corresponde tomar las acciones legales pertinentes. En este caso nos estamos asesorando con la unidad de informática de la intendencia de Montevideo, tratando de relevar la mayor información posible. Estamos en contacto con la unidad de delitos informáticos del Ministerio del interior. Concretamente estamos judicializando esta denuncia a la brevedad, porque estamos esperando detalles de las IP y algunos detalles concretos para hacer la denuncia con mayor contundencia, encaminando la denuncia Delitos informáticos del ministerio del interior que es la única herramienta que tenemos para procesar. Por otro lado hemos sacado un comunicado de repudio, porque entendemos que fue una situación agraviante, pero además muy dolorosa para las personas de los colectivos que ponen la cara, el cuerpo, el pienso y son agredidos de esta forma tan canalla y tan cobarde, nos sentimos muy tocados . Sabemos que no es algo exclusivo que nos pasó a nosotros porque lamentablemente conocemos que esta situaciones se han venido repitiendo cada vez con mayor asiduidad, pero desde la secretaría hacemos lo que nos corresponde que es obviamente repudiar el hecho y hacer la denuncia en los ámbitos que corresponde”.
MediaRed:
-Varios Municipios están activos y con propuestas, como coordinan con la secretaria que diriges?
Elizabeth Suarez:
“Trabajamos de forma articulada con los municipios. El caso del municipio b nos gratifica muchísimo, porque tienen una agenda antirracista, es el primer municipio que tiene una postura bien radical en ese sentido. Sabemos que la Alcaldesa y las compañeras que están trabajando directamente en el municipio hacen esta diferencia, en el plan municipal del municipio b concretamente hay todo un eje de acciones de combate al racismo. Tenemos a la compañera Beatriz Ramirez dentro del Municipio B que es nuestra referente y hace parte de esta Red de afrodescendencia resiliente” que mencionaba anteriormente. Pero también hay planificadas acciones en los municipios F y E, que también en pandemia se ha dificultado a la hora de concretar algunas actividades, una serie de conversatorios sobre salud, género, o recordatorio de determinadas figuras como la de Andrade, es esta nueva modalidad que de alguna forma nos tiene atrapados en la virtualidad”.
En el marco de la Marcha del Silencio, la Colectiva Inquietas, con la colaboración de la Colectiva Durazno, recabó seis relatos de mujeres ex presas políticas, entendiendo la importancia de dialogar con el pasado reciente desde una perspectiva de género.
La voz de una trabajadora que cuida coches hace 20 años en el centro de Maldonado
El servicio de cuidacoches está instalado en nuestro departamento desde hace muchos años, surge en principio de una necesidad de las personas, principalmente las que sin fuente laboral formal, deciden desempeñar esta tarea. Las personas que cuidan coches desempeñan funciones que van desde facilitar el estacionamiento a brindar un servicio de cuidado y vigilancia de automóviles, ciclomotores, cascos y demás pertenencias de sus clientes. Generalmente en la temporada hacen también de guía, dando indicaciones del lugar e informando a las personas que nos visitan. A diferencia de otras actividades vinculadas a los servicios, a pesar del paso del tiempo, y también del aumento de número de personas que ejercen esta actividad, la precariedad sigue primando, les cuidacoches no reciben salario, ni ningún tipo de seguridad social, viviendo exclusivamente de la propina, en base a la voluntad y buena disposición de la gente. Voluntad que obviamente depende de tener o no dinero para dar propina, pero fundamentalmente de la cordialidad o el buen trato que las personas usuarias de este servicio devuelven a quienes están desempeñando su labor.
Mucho se dice sobre las personas que cuidan coches pero poco se reflexiona y empatiza, cuando se trata de reclamar derechos básicos o simplemente de recibir un buen trato, mirarles a la cara, reconocer su presencia. Pareciera que por momentos molesta, ofusca, o es depositaria de un sin fin de prejuicios por el simple hecho de estar realizando esta tarea, que es muchas veces es su única fuente de trabajo.
Las personas que cuidacoches, han intentado organizarse a lo largo de los años, relatan que un tiempo atrás hubo en Maldonado un sindicato: Sindicato único de cuidadores de coches, que quedó en suspenso, porque nunca se les aprobó el reglamento que habían redactado colectivamente , en el que entre otras cosas, mencionaba, la necesidad de tener garantías básicas en cuanto a derechos de seguridad social, de actuación, funcionamiento y defensa ante diversas situaciones. De este modo la intendencia impuso su propio reglamento, donde la voz de los/as cuida coches no es considerada. Como es habitual cuando no se establecen regulaciones transparentes para todos, se alimenta la competencia de intereses y prácticas individuales y se debilita la organización colectiva. Es así que cada persona que cuida coches es un mundo aparte, que realiza su tarea a su modo pero con criterios comunes como el de respetar un horario, un uniforme, una habilitación de la intendencia, aún no recibiendo ningún tipo de beneficio por parte de esta.
En esta oportunidad conversamos con una cuidacoches que desempeña esta tarea hace más de 20 años en el centro de Maldonado. En sus años de labor, ha tenido buenas y malas experiencias, ha sido perseguida sistemáticamente por las autoridades municipales, por defenderse ante agravios de una mínima parte de los usuarios del estacionamiento donde realiza su tarea.
Hay personas muy amables, que aún no teniendo propina para dar, te dan las gracias o al menos se percatan de tu presencia y eso es lo que vale pero también hay otras (por suerte la minima parte) que se bajan del vehículo y ni siquiera te dicen buen día, es como si vos no existís, cuando se van, no son capaces de decirte gracias, queda para la próxima o simplemente un gesto ameno en su rostro. Por el contrario, te tratan violentamente al hacer que sos invisible, y tratarte mal. Si una intenta defenderse, así sea diciendo“que tenga un buen dia”, eso ya es motivo de suspensión y castigo .
Según cuenta Mariela, cualquier persona puede ir y denunciarles con el número de chaleco y los/as cuidacoches no tienen derecho a defenderse ni a realizar sus descargos. Enseguida viene una orden vertical represiva, sin mediar ni llegar a soluciones reales entre las personas usuarias del estacionamiento y las/es trabajadores. Un legajo municipal con quejas sin fundamento ni pruebas, ya es motivo para suspenderles o quitarles la habilitación. Se les etiqueta diciendo que son todos iguales, que no consiguen trabajo porque no quieren, poniéndolos en el último lugar, sin considerar la situación personal, familiar, social que atraviesan, mucho menos la precariedad de las condiciones en las que obtienen el sustento. Al mismo tiempo que no se les brindan garantías sociales ni laborales, se les exige que acaten órdenes, tratandoles de ciudadanos de segunda.
“Hace 20 años que cumplo con la tarea de cuida coches, función por la cual me ha permitido entre otras cosas criar a mis hijos, que puedan estudiar y salir adelante.Todos los años he presentado la documentación correspondiente que se me exige para desempeñar la tarea: carnet de salud, credencial, certificado de buena conducta, foto carné y constancia de domicilio.No soy perfecta está claro pero junto a mi esposo, cumplimos con un horario estipulado, hace muchísimos años, realizando nuestra labor con responsabilidad.
Hace aproximadamente 2 semanas, se presentó en el estacionamiento una señora en un auto con adhesivo de edila de la junta departamental de Maldonado, quien desempeña tareas en el Banco República. La capacidad para estacionar automóviles en la cuadra es de un máximo de 12 lugares, siendo ocupados 7 de ellos por empleados de la cuadra que estacionan allí durante toda su jornada laboral, quedándonos para trabajar solo 5 lugares habilitados. Cuando la funcionaria estaciona, en doble fila a esperar que haya un lugar disponible, le hago señas, de que enfrente a la iglesia alrededor de la plaza hay lugares libres, lo cual me manifestó que prefería esperar a que quedara un lugar disponible. Al cabo de unos minutos se dispone a salir un vehículo, donde la funcionaria estaciona. En ese momento, cuando se baja del coche, me acerco y le pregunto, si no lo toma a mal, si podría rotar y estacionar un día en cada cuadra de los cuida coches que estamos alrededor de la plaza (como lo hacen los demás bancarios) y de esa forma me permitiría tener un lugar más para trabajar. Esta señora no me responde nada, desoye mi sugerencia y entra a la sucrusal bancaria donde desempeña sus tareas.
El día lunes me llega una notificación de la dirección de tránsito de Maldonado, que tenía que presentarme en dicha oficina, con el chaleco y el carnet de cuidar coches. Se me informa que debía hacer entrega del chaleco y el carné, ya que esta señora me había denunciado, por lo cual estaba suspendida y no me podía presentar a trabajar hasta no tener una resolución de jurídica.Al día de la fecha estoy impedida de ir a trabajar, ya hace más de 10 días, siendo esta mi única fuente de ingresos, estando amenazada de retirarme por la autoridad policial en caso de presentarme en mi lugar de trabajo”
Quien denuncia a Mariela es una edila suplente, referente de la política pública departamental.Forma parte de una agrupación juvenil de la lista 88 del partido nacional que promueve «la igualdad, y las soluciones reales…» Nos preguntamos ¿Cuál es la intencionalidad política de esta persona? que elige arremeter contra una cuidacoches, sin dar lugar al intercambio ni al diálogo, dejándola sin trabajo y sin sostén a ella y a su familia. Igual de grave es el accionar de la Intendencia departamental que elige suspender a la trabajadora, sin escuchar su versión de los hechos y actuando arbitrariamente. Es muy fácil juzgar un accionar desde un lugar de poder y privilegio…
En tiempos de pandemia, precarización y recortes de políticas sociales, donde escasea el trabajo y prima el hambre, no podemos permitir este tipo de atropellos. Nos solidarizamos con la trabajadora y hacemos pública su situación para no ser cómplices del silencio y de la indiferencia.