Compartimos este hermoso trabajo, desde Salinas Grandes de Jujuy 🌱
“Parece que estamos condenados a salvar al mundo. Nosotros vivimos en perfecta armonía con las Salinas Grandes, nuestro apu (los cerros), nuestro inti ( el sol), mamá quilla (luna) y nuestra madre tierra (Pachamama).
Hace más de 12 años venimos luchando contra las mineras, porque no queremos ese desequilibrio.
Nos vamos a quedar sin agua, se secarán los ríos, las vertientes, nuestros animales no tendrán que beber, no podremos sembrar.
Las comunidades que están cerca de salinas grandes vivimos de ella, con el turismo, con la sal, y nos duele profundamente este avasallamiento de nuestros derechos, nos duele sentir q el gobierno se apropia de nuestras tierras. Allí donde permanece vivo nuestro legado, nuestra herencia.
Aquí nació mi mamá, mi abuela, la abuela de mi abuela, generaciones enteras. Y por eso hemos salido a protestar, porque nos sentimos vulnerados, atacados y sin derechos, por eso marchamos hasta Buenos Aires, por eso llevamos más de 20 días acampando en una plaza sin un techo, ni carpas nos permiten poner, contra todo pronóstico.
Es por eso que no podemos volver sin una respuesta, aunque nos mojemos, aunque nos repriman, aunque se extrañen esos cielos estrellados, ese silencio que me calma, ese viento q me dice q estoy en casa.. no podemos regresar.
Dicen que los del norte somos callados pero cuando nos molestan nos levantamos!
Escribiendo esto me fue inevitable no llorar porque me duele y nos duele mucho todo lo que hacen, dicen que el litio es la salvación del mundo, y nosotros parece que estuviésemos condenados en pos de salvarlo.
Mis costumbres ancestrales, mi gente, mis tierras parece que van a ser sacrificadas por unos míseros 3% de regalías. Seremos sacrificados en pos de salvar el mundo dicen, pero ¿realmente es esta la manera?”
La chica del megáfono establece el orden de la marcha. Vengo del otro lado del charco y escucho y veo a varias chicas compartiendo su angustia, nombran a Vale y yo no se quien es pero veo su foto y las escucho. Delante de ellas mataron a su amiga, no paran de llorar y con razón, hace 2 días mataron a Vale de 3 disparos, murió en el acto pero ellas la recuerdan, la que siempre llegaba tarde, la que hacía pulseras, la que ahora ya no está.
La plaza entera se llena de angustia, se respira la ausencia que se suma en el aire caluroso. Se prende el fuego, mujeres hacen malabares ardientes, los tambores comienzan a redoblar. Puntos estratégicos alrededor de la plaza, la policía, la iglesia, el poder judicial. Los carteles se agitan, las voces se unen en el canto, la bronca se comparte.
Salto, Uruguay
Vuelvo a mi ciudad , me llegan publicaciones por todos lados de que un conocido abuso de una mujer, decido creer pero me cuesta. Mis pensamientos se tiñen de violeta, aprieto el puño por debajo de la mesa, la marcha termino pero queda tanto por hacer, y ¿como?y ¿cuando?y¿ donde?. Me miró al espejo y dudo.
Vuelvo a mirar mis fotos y siento que somos parte de algo super fuerte pero ambiguo,¿ donde estoy? ¿Desde donde me posiciono? Pensamos distinto entre varias aún siendo parte de todo lo que implica ser mujer. Un día de lucha pero además un día confuso. Me mandan un mensaje revolucionario, me mandan otro con flores y felicitaciones. Yo me miro al espejo, se que quisiera cambiar la realidad pero ¿como ponernos de acuerdo si las realidades son múltiples y complejas?.
¿Entra la certeza entre tanta confusión? Mientras tanto, seremos la voz de las que ya no pueden pronunciarse.
Llegó marzo y las colectivas de mujeres y disidencias se encendieron para movilizarse rumbo al #8M.
Para este año las convocatorias fueron variando y los puntos de concentración y marcha dispersándose a lo largo del territorio. Pero en todas las consignas apuntan a activar y militar el antirracismo.
La consigna desde la Plataforma 8M, Intersocial Feminista las mujeres sindicalistas es muy potente: “Feminismo de clase, Antirracista y Anticapitalista”. Como se visualizan las las mujeres afro en el sindicalismo y el feminismo de Uruguay.
En esta nota entrevistamos a activistas / militantes y feministas afrouruguayas.
Rosana Ortiz es integrante de Mizangas (Movimiento de Mujeres Afro)
Nos compartió algunas apreciaciones de por qué convocan una marcha por Isla de Flores para este 8 de marzo.
Rosana: Este 8M desde Mizangas (Movimiento de Mujeres Afro) volvemos a marchar por Isla de Flores, para volver a la raíz, a las primeras movilizaciones barriales autoconvocadas, para habitar un espacio autocuidado, desde el transfeminismo negro antirracista e interseccional que no excluye, nos protege. Durante los últimos años y en particular en los últimos meses, hemos sido agredidas y estado expuestas a situaciones de violencia racista: Primero, en las redes sociales y medios comunicación donde nos siguen tratando como “primates” a las personas de ascendencia africana; segundo, con la apropiación cultural, económica e identitaria y tercero con prácticas ofensivas contra nuestra identidad y experiencias como mujeres afro, como el blackface, que tristemente están naturalizadas incluso dentro de nuestra comunidad. Es por eso, que ya con 17 años de activismo y militancia colectiva antirracista, hemos aprendido a retomar nuestros conocimientos y tecnologías ancestrales, cómo es el concepto de Sankofa. Dentro de la cosmovisión africana Sankofa es un ave mítica que vuela hacia adelante con su cabeza mirando hacia atrás, cargando un huevo que representa el futuro. Para nosotras esa imagen se consolida en una práctica del feminismo antirracistas y “mujerismo africano” de no olvidar mirar hacia nuestra ancestralidad y nuestras raíces para proyectarnos en el futuro que queremos.
Foto Lourdes Martínez – COLECTIVAMUJERES
LM: La consigna definida para la movilización del 8M 2023: “Feminismo de clase antirracista y anticapitalista”, sin duda es una resolución histórica que la celebramos, pero es necesario poner en tensión las siguientes reflexiones. Sin duda hay un feminismo de clase, que venimos denunciando de los inicios del feminismo antirracista y al que le exigimos que el feminismo se lea en clave de interseccionalidad. El feminismo que considera la clase, el género pero ignora los efectos del racismo es un feminismo hegemónico, que como tal nos excluye y nos margina al círculo de la desigualdad (privilegio / opresiones). El feminismo antirracista, lo venimos construyendo, entre nosotras y con nuestras aliadas, pero nuevamente la carga nos pertenece, se considera un problema, un tema de agenda de las mujeres afro, y esa es una percepción equivocada, que el feminismo se declare antirracista requiere además del slogan que se ponga en práctica.
Que el feminismo debe ser anticapitalista, esto es un acuerdo unánime. En relación al vínculo de las mujeres y el sindicalismo es de orden poner en contexto la situación de desigualdad en la que nos encontramos a la hora de la inserción en el mercado laboral, que se caracteriza por la precarización e informalidad en un alto porcentaje. Esto reduce, entre otras cosas, el porcentaje de mujeres afro con empleos formales y por ende menos aún sindicalizadas.
Hablamos de los feminismos, como clave para enfatizar que estamos en una construcción heterogénea, con tensiones, y con acuerdos que nos permiten cohabitar las luchas e identificarnos como parte de una lucha política en común. El feminismo será antirracista o no será.
Foto Virginia Aurelia AFROFLORECIENDO (Paysandú)
Para la convocatoria del 8M trabajo de forma permanente, una fecha como esta me contradice, porque es importante visibilizar la lucha, poner el cuerpo en la calle, hacerse presente. Pero no es eso solamente. ¿Y después, en la diaria, que hago?
Los 8 de marzo van a valer cuando cada vez tengamos más mujeres en la calle. Permitiéndose un momento para ellas, personal, de entender que tenemos que detenernos, que nos merecemos detenernos, pensarnos y unirnos con las hermanas, por más conquistas. Las alianzas con los movimientos feministas me ha tocado vivir espacios en donde se pretendía dejar la lucha contra el racismo para después. Por lo tanto en los espacios de militancia con Afrofloreciendo desde el momento uno debe estar la lucha contra el racismo lo contrario no tenemos cabida en ese espacio. Las mujeres afro padecemos el vivir en una sociedad racista, la estructura del racismo atraviesa a la sociedad toda, el movimiento feminista, no es ajeno a esta realidad, por tanto a nosotras todo nos cuesta el doble.
Foto Rita Uriarte UAFRO – Intersocial Feminista
Desde la Intersocial Feminista comenzamos a organizarnos en febrero, bastante antes que otros años. El objetivo principal fue lograr el paro de mujeres, que ya hace 7 años venimos entregando solicitudes al PIT-CNT para lograr esto que bien nos merecemos. Nos organizamos en reuniones que nos convocaban en grupos de articulación y organización, territorio, proclama y difusión. Yo estoy en la parte de territorio y desde allí nos conectamos con varios departamentos, y localidades, lo que fue algo muy positivo: Rivera, San José, Chuy, Paso de los Toros, los colectivos en territorio están trabajando cada vez con más energía, fuerza, organización, convocatorias.
A las mujeres afro nos toca hoy estar preparadas, formadas, con herramientas para poder exigir presencia y participación en el movimiento feminista.
El trabajo dentro de la Intersocial Feminista para declararse antirracista costó, pero logramos trabajar con las compañeras para que esa declaración existiera, y a partir de allí ante cualquier tema de racismo no solamente conseguimos apoyo, sino que nos consultan, trabajando en la interseccionalidad porque nosotras participamos en ese espacio como iguales. Hoy me siento muy valorada porque lograr la declaración de antirracismo nos permitió estar y ver el impacto que esta declaración genera en los grupos que son parte de la Intersocial Feminista. Porque un espacio que no se declara antirracista es racista. Articular con la Intersocial Feminista para el 8 de marzo nos permite como decíamos en el EFLAC 2014 ser diversas pero no dispersas.
“Tomarnos el tiempo para soñar cual va a ser el mundo que queremos”
La Mesa Representativa del PIT-CNT convocó a un paro general de mujeres durante 24hs para el próximo 8 de marzo, bajo la consigna “Feminismo de clase, antirracista y anticapitalista».
Hablamos con Tamara García, militante sindical, feminista y secretaria de Género y Feminismos de FUECYS (Federación Uruguaya de Empleados del Comercio y Servicios). Para contextualizar como logran llegar a esta convocatoria desde el movimiento sindical y conseguir una masa que viene hace tiempo revisando sus formas.
Tamara García Foto: Victoria Castillo
¿Cuál fue el proceso y la articulación desde la Mesa Representativa para concretar el paro general de Mujeres?
El Paro Internacional de Mujeres, es una reivindicación principalmente «latinoamericana» de las feministas latinoamericanas. Tiene 7 años, empezamos a discutirlo a finales de 2016, para potenciar en el 2017. La reivindicación nace hacia el PIT- CNT, desde las compañeras sindicalistas y feministas, pero también de muchas compañeras feministas que no integran el movimiento sindical. Con las contradicciones que tuvimos en la interna, las discusiones, y las tensiones que obviamente se generaron todos estos años. Logramos que el movimiento sindical que no está ajeno a la sociedad que vivimos (también por esto es que nos embanderamos las feministas sindicalistas a reivindicar esto) manifieste que dentro de la clase trabajadora hay una opresión, que también hay situaciones de acoso y violencia; y que es necesario que la organización sindical empiece a visibilizar estos problemas y a trascenderles. Si bien logramos que el PIT-CNT declare un paro solo de mujeres, sabemos que en su carácter de convención los sindicatos y las federaciones tienen la posibilidad de releer la medida, o de adaptarla como consideren.
La idea del paro general de mujeres llevó muchísimos diálogos, con las compañeras de la secretaria se generó diversidad, con un montón de gremios que ya venían trabajando a la interna el paro de mujeres para entender cuál era la señal política que se estaba dando. Entender también que este proceso no termina ahora. Ahora estamos en la cresta de la ola con mucha emocionalidad con muchísima militancia, preparando un 8 de marzo. Sabiendo que el 9 de marzo no se acaba la discusión. Y vamos a seguir interpelando dentro del movimiento sindical por lo que tiene que ver con mayor cantidad de compañeras en los lugares de representación, en los lugares de dirección en las dirigencias, en las mesas de negociación colectiva que incluya a todas las personas, analizamos la realidad en la que vivimos y como pensamos en las formas de lucha desde una perspectiva interseccional que integra un montón de otras desigualdades que están obviamente atravesadas en la clase trabajadora.
¿Por qué un paro de mujeres y no de mujeres y disidencias?
El por qué NO, no existe.
Por una cuestión comunicacional, por los desafíos que tenemos dentro del movimiento sindical, tuvimos que plantearlo de esta manera, pero de ninguna manera se excluye a las disidencias sexo genéricas. Hay muchos gremios que vienen reflexionando en la interna, y planteando acciones para incluir a las disidencias. Lo que sí está claro, es que las compañeras feministas que estamos impulsando el paro de mujeres no lo estamos impulsando así por una cuestión de excluir. Esta es una discusión y que a nivel comunicativo lo simplificamos de esta manera. Entendiendo que hemos sido históricamente invisibilizadas, entonces muchas veces la palabra mujer tiene un peso en sí mismo. Pero también entendemos que las disidencias han sido invisibilizadas, estigmatizadas, violentadas y criminalizadas. Entonces quiero reafirmar que no hay un NO, que pienso en el desafío que tenemos muchas organizaciones sindicales que venimos avanzando, entendiendo que el paro puede ser de mujeres y disidencias.
¿Cómo vienen trabajando la plataforma política para este 8M en los sindicatos?
A nivel del PIT-CNT, la secretaria de Género que viene trabajando, ya sacó su consigna y trabaja una proclama. Cada gremio tiene sus desafíos a la interna, con consignas propias. Es una dinámica bien compleja, porque muchas veces las que militamos feminismos dentro del movimiento sindical lo hacemos en otros espacios, entonces vamos intentando manejar los tiempos, en base a las posibilidades que tenemos. Lo que sí está claro, es que más allá del 8 de marzo y el paro de mujeres que es un día en particular, pero toda la plataforma que trabajamos es cotidiana. Las cláusulas de género que trabajamos para la negociación colectiva en clave de disminuir brecha la salarial, la división sexual del trabajo cuando hablamos de seguridad social desde una perspectiva de género, viendo quienes específicamente afecta más esta reforma. Hay un montón de temas que nos transversalizan y que nosotras lo que hacemos también es ponerle la lupa de una manera diferente. Esa lupa que históricamente no se veía o se ignoraba.
Los feminismos sindicales traen las reivindicaciones antirracistas y anticapitalistas. En este sentido ¿cuál es el trabajo diario que se realiza?
Las feministas dentro del movimiento sindical no somos tantas y las que entendemos además la perspectiva interseccional de la lucha, que vemos que es por ahí, también somos bastante pocas. La secretaria de Género del PIT-CNT hace una declaración contundente y marca cual es el camino a seguir. Hoy logramos el paro de mujeres, pero no así en todos los gremios, nos queda un desafío para adelante. Pero además el 9 de marzo vamos a tener que seguir planteando cosas. El 8 de marzo es cuando tenemos la voz, o la visibilidad para poder hacer nuestros planteos y marcar también cuáles son nuestras metas.
Creo que el movimiento sindical al respecto de reivindicaciones antirracistas viene muy atrás, ha intentado apoyar y acompañar a otras organizaciones y colectivos. Se ha tratado también de sostener con el intercambio con otras organizaciones pero nos falta un montón. De hecho las poblaciones racializadas de nuestro país, siguen estando sumamente subrepresentadas, al igual que las mujeres, al igual que las juventudes o sea que todavía nos queda muchísimo, más allá de lo que se ha hecho cual es el camino que queremos seguir, va en este sentido.
Con respecto al anticapitalismo que género un montón de polémica en todos lados, más allá de que el movimiento sindical es diverso, plural, tiene independencia de clase. Ha mostrado y se ha manifestado en muchos congresos, declaraciones y actos su carácter en contra de un sistema que es desigual, en contra de las desigualdades. El capitalismo sin lugar a dudas, es un sistema extremadamente desigual. Se basa en la acumulación de la riqueza, y tenemos ahí que pensar y tomarnos el tiempo para soñar cual va a ser el mundo que queremos. Esto, así como está, es insostenible. Este sistema desigual, este sistema patriarcal, racista y misógino tiene que cambiar. Entonces creo que esta declaración en sí misma, la potencia que tiene, es de permitirnos poder declarar lo que queremos ser y cómo hacerlo.
Los 8 de marzo son un día al año, pero la tarea que hacemos es cotidiana, las discusiones que damos también son cotidianas. Y lo interesante es que es ese día que nos podemos permitir marcar agendas diferentes y cuestionarnos las contradicciones que tenemos en la interna y en la sociedad en general. Ver como seguimos laburando el 9 de marzo.
La secretaria del PIT-CNT viene trabajando en el congreso del pueblo, donde veo una oportunidad para encontrarnos con compañeros y compañeras que militan en una diversidad de espacios y que nos va a permitir cuestionar más cuáles son nuestras agendas. Cuáles son nuestros marcos de reivindicaciones, nuestras alianzas y ver como también nuestro movimiento sindical puede para adelante imaginarse de otra manera.
Las formas de militancia son necesarias que cambien. Porque el mundo ha cambiado las formas as organizativas también y la unidad del campo popular tiene que cambiar radicalmente. Tenemos que poder tener el tiempo para saber qué es lo que queremos. Soñar nuevas utopías y no olvidarnos de las personas que constantemente son más golpeadas en esta sociedad es como realmente el mayor desafío que tenemos en este momento. Resistir a un gobierno atroz que viene con recortes por todos lados para nosotras, no para los poderosos. Además de eso, tenemos que repensarnos un montón y ver cómo es que queremos hacer las cosas. Ahí las feministas vamos a tener un rol fundamental con las compañeras afro y las disidencias sexo genéricas también, las compañeras con discapacidad también. Que la diversidad real de la sociedad se plasme en el congreso del pueblo y en todas las instancias que tengamos. Esta declaración es bien interesante y bien potente.
El martes 11 de octubre, vivenciamos un encuentro que demuestra una vez más, que hay esperanza en la lucha por un mundo mejor, y fuerza para construirlo juntxs.
La potencia es colectiva y popular, sale de los territorios, de la solidaridad y del amor.
Miles de personas, vecinos y vecinas, trabajadorxs, estudiantes y diversas organizaciones, caminamos, cantamos y bailamos en una gran marcha en defensa de una vida digna. Sin hambre!
Somos la respuesta solidaria ante la desigualdad, el abandono y la soberbia de un gobierno que miente, que desmanteló el Ministerio de Desarrollo Social y con él todas sus políticas sociales.
La mano tendida, el abrazo oportuno, la palabra de aliento, el jugarse por las causas justas y la sonrisa de los niños y niñas han sido nuestro mayor regalo a lo largo del tiempo. “Exigimos un Estado presente, que se haga cargo del hambre y la insuficiencia alimentaria con políticas públicas propias, y que además responda a todas a las necesidades sociales que vivimos en nuestros barrios.
Las ollas no deberían ser una política pública ni deberían existir. Sin embargo, hemos aprendido que es la respuesta solidaria frente a cualquier crisis, el punto de partida para un mundo nuevo, como el que llevamos en nuestros corazones.
Cobertura Colaborativa Texto: Solidaridad Uy y MediaRed, Coordinadora Popular y Solidaria. 🎥 MediaRed
SANKOFA es el disco debut de estudio de AVR (Alvaro Silva), tiene la coproducción de Felipe Fuentes y se grabó en Berequetum Estudio.
Este trabajo independiente de la movida Hip Hop, cuenta con la participación de Viki Style, Ruben Rada, Hugo Fattoruso, y Angela Álvez entre otros destacados músicos uruguayos.
El disco comenzó a ver la luz en algunos espectáculos públicos. El próximo es el viernes 23 de setiembre a las 19.00 horas en el Cabildo de Montevideo.
Con visitas a la Casa de la cultura Afrouruguaya, conversaciones con referentes como Jorge Bustamante y Beatriz Santos, es que Alvaro fue trabajando con la información que armo el concepto del disco, conociendo y construyendo la historias de su bisabuelo Julio Arrascaeta, investigando la antología de poesía afro en Uruguay, creando así las rimas y sonidos que retrata el disco.
En entrevista con MediaRed, Álvaro nos cuenta por qué este disco vino para hacernos volver al pasado, para revisarnos y planificar el futuro, para jugar mezclando nuestros ritmos con los de otros y otras. Sankofa es una palabra, un disco debut, un hijo, un sueño.
MediaRed- Contanos que es sankofa ¿Un palabra, un disco, un hijo, un sueño?
AVR- Para mí el disco tiene dos partes; una parte hacia afuera, lo que representa para la gente y la otra, es lo que representa para mí. SANKOFA es un símbolo de la actualidad afrourugaya, en el sentido de que está mostrando una lucha que viene de atrás, que es más fuerte, una base que otros hicieron y nosotros retomamos pisando más fuerte. Yo siento que cada afro que se dedica al activismo, a dar un mensaje, a cuidar o informar tiene que hacerlo más fuerte que el que vino antes. SANKOFA fue algo que quise hacer de forma profesional, contundente, estridente, mágica, empática, que me identifique a mí y a muchas personas. Para hacerlo en serio tuve que tomarlo en serio; investigar, mirar hacia atrás para ir hacia adelante.
¿Por qué lo siento como un hijo? porque siento que fue algo que también pasó por mi ADN. Que toda esa información la digerí, licué, y salió.
Fue complicado el proceso de enfrentarme a todo un mundo desconocido que nunca me habían hablado en mi casa. Nadie me había dicho que Arrascaeta era un apellido muy querido y respetado. Traté de rescatar todo eso para plasmarlo en el disco y hoy siento como que logré algo que me sirvió a mí, y que le puede seguir sirviendo a otra gente el día de mañana.
¿Por qué pienso que es un símbolo? porque es algo hecho por una persona, pero no es esa persona es más .
MedoiaRed- En el disco te presentas con varios artistas invitados, referentes de la música afro en Uruguay, referentes del RAP uruguayo; ¿Cómo fue la búsqueda?, ¿escribiste pensando en tus participaciones?,¿fueron llegando en el proceso creativo?
AVR- Los invitados fueron surgiendo. Al principio la idea era invitar más que nada a músicos de jazz, para los instrumentos y música, no tanto para las letras, todavía no tenía las letras hechas, pero sí las ideas en la cabeza, entonces comencé invitando a Darwin Silva, a Álvaro Salas, la búsqueda fue un poco por ahí. La gente que grabó trabajó conectando con la fuente, entendió para donde va el disco, qué queríamos decir y generar. Todo eso sumó y sumó. Después la idea de Rada surgió como un delirio, él no sabía que iba a grabar una canción, pensó que era una entrevista, pensó que yo era un investigador, no pensó que era un músico, terminó grabando una letra que yo escribí, le gustó, fue al estudio de Montemurro y se copó grabando.
Con Hugo Fattoruso fue lo mismo. Estábamos llegando al mismo estudio donde estaba grabando él y un día cuando se estaba yendo le contamos; “mirá, estamos haciendo un disco, la idea era invitarte”; conoció el trabajo y grabamos.
Esto para que se entienda, el disco nunca fue pensado como para salir a figurar y que la cara esté en todos lados, yo al menos no es lo que busco, cuanto más batman, en casa estoy encerrado mejor.
La invitación a Angela Alvez fue viendo el gran valor que tenemos con esa mujer porque es multifacética, tiene todo, tiene el baile, tiene el canto y el fuego. Ella grabó en la primera maqueta del tema, que no tenía nada que ver con el resultado final, grabó como cuatro veces la canción.
MediaRed- Sankofa no es solo Hip Hop, también tiene mucha fusión de Candombe y Jazz, ¿Este es el futuro musical de AVR?
AVR – Todos los géneros que he transitado no me pertenecen, pero yo siento que ahí pertenezco. Me interesa seguir explorando más en el jazz- rap, en el candombe, buscar hacer algo en el medio, manejar mejor el lenguaje del candombe, la rítmica y el sentido. Manejarse en el hip hop con una visión más panorámica, latinoamericana.
El jazz se ha vuelto una influencia en mi música porque todo el tiempo estoy improvisando, todo el tiempo estoy intentando ser creativo estimulando ir por caminos diferentes. Experimentar con la música urbana.
MediaRed- El disco salió a la luz a finales de 2020, Con esta crisis en el arte por la pandemia; ¿cómo llevan adelante las presentaciones?
AVR – Yo preferí esperar a que todo se calme un poco, porque la realidad es que un espectáculo en vivo representa muchísimas adversidades para una banda de 8 personas tocando. Preferí este tiempo invertirlo en producir más y generar un vínculo de conversar los roles en el proyecto de los integrantes.
¿A qué queremos llegar?, cuando salgamos de todo esto; ¿qué es lo que va a pasar?, ¿hacia dónde va a ir la banda?.
En noviembre de 2020 tuvimos la suerte de tocar en la Sala Lazaroff a banda completa, con protocolo, pudimos tocar en la Movida Joven y ganar la Movida Joven también, tocar con Superviel en la Trastienda, avanzar con los videoclips.
Creo que nos debemos hacer un análisis y ver lo que significa la cultura, no solo a nivel económico, sino a nivel de emoción para la gente, y que realmente se tomen medidas que permitan al sector de la cultura seguir en pie, porque hay muchos puestos de trabajo que ahora están congelados por el cierre de salas, los espectáculos al aire libre bajaron. Tenemos que ver cómo generar cambio en las formas y formatos, explotaron los trabajos subidos en plataforma y la generación de streaming en las redes; pero tenemos que seguir generando cosas con presencialidad. Porque es necesario el contacto con la gente, venimos desarrollando una propuesta con el disco que no es solo escucharla y tener las canciones ahí sino también compartir y sentir el fuego con el público. Porque SANKOFA no es solo un disco, es un proyecto de investigación en el cual recién vamos por la primera etapa, que era tener un fonograma, seguiremos con la segunda etapa que es llevarlo al plano físico más allá del disco.
“Hay herencias , se sepan o no, hay saberes que se transmiten, intuiciones que se preservan y que tienen que ver con el esfuerzo de no olvidar la materialidad de las experiencias;de no sustituir lo que sucede o está pendiente en ese plano por retóricas abstracta o grandes programas” (M° Pía López, Apuntes para la militancia, p51)
El 8 de marzo histórico de aquellas mujeres que se llamaron a huelga enfrentando a sus opresores, se conecta y se transforma en un 8M de todas y todes les que seguimos apostando a la vida digna. Una memoria de lucha se entrelaza con realidades diversas y específicas, en cada rincón que nos encuentra, y va creando la historia común, que seguirá transformándose.
Como expresan las compañeras latinoamericanas en Constelación feminista 8M “lo arcaico re emerge como actualidad» «(…) la presencia masiva de nosotras/es hablando con voz propia” esa voz propia es la que ha fomentado un despliegue feminista en diversos ámbitos, pero sobre todo, ha fortalecido las formas populares de organización desde abajo, de desobediencia y de creación constante. Esta fuerza construida con voces, cabezas y manos propias, no cayó del cielo, se creó y se recrea en cada encuentro, cada intercambio, cada cántico, cada proclama colectiva, cada pintada, cada pisada en la plaza del centro, del barrio o en el asfalto caliente, en cada grito y abrazo colectivo. Esta fuerza es la que forja nuestra memoria, una forma de hacer política, que se sabe dinámica, procesual, no exenta de conflictos, pero que vive y resiste, que renuncia a las agendas desde arriba y a las imposiciones lejanas y burócratas. Esta fuerza que pone sobre la mesa el imperativo colectivo de que ya no hay vuelta atrás!
Hace unos años comenzamos a habitar la calle de Maldonado, cuando decimos la calle decimos el espacio público, las plaza del centro, la torre del vigía, muro en Av. San Pablo, la explanada municipal como punto de partida de las marchas. Desde la necesidad de romper con la indiferencia y de expresar nuestro dolor con los femicidios, construimos un “ir haciendo” común y público que nos transforma en sujetas/es políticas en lucha. Un dolor que nos dice que nuestras vidas valen, que no estamos dispuestas/es a seguir naturalizando la violencia patriarcal, que volvimos para quedarnos, retomar lo que nos han dejado nuestras hermanas históricas, creer y crear otras formas de vida.
Maldonado, departamento donde la violencia machista alcanza cifras alarmantes, donde la precarización convive con los grandes capitales, en el que y la trata y la explotación sexual como consecuencia de la actividad turística no parecen merecer políticas departamentales específicas, donde la explotación recae sobre los cuerpos feminizados de formas inimaginables. En este territorio geopolítico complejo y hostil, comenzamos a tejer organización.
Para muchos habitar lo público no implica un reto, lo tenemos claro. Sin embargo, para nosotras, ha implicado un largo proceso de construcción de acuerdos colectivos, aprender prácticas de autocuidado, enfrentamientos con la policía, con los placeros, con la ciudadanía patriarcal. En este proceso de construcción nunca, claro, dejamos de sostener nuestras/es diversas formas de reproducir la vida, de trabajar, de cuidar, de estudiar, de criar. Nos trataron de burguesas, de posmodernas, de intransigentes, de funcionales a la derecha, a pesar de ello seguimos insistiendo, armamos nuestra huelga, apoyándonos en otras compas de todas partes, tramando nuestros pasos, defendiendo lo construido, forjando alianzas necesarias.
El marzo pasado cuando gritábamos a viva voz “paramos el mundo”, fue cuando más tuvimos que sostener, cuando más tuvimos que seguir. Lo hicimos sin pensarlo, porque nuestras vidas están primero y porque sabemos que donde pega más fuerte la precarización y el desamparo es en las que maternan sin salario, sin vivienda, sin escuela en el barrio, sin comida, en aquellas/es que sufren más de cerca los recortes estatales y la ausencia de acompañamiento y herramientas para seguir. Porque sabemos que las crisis profundizan las violencias y hacen recaer enteramente la crianza y el maternaje exclusivamente sobre los cuerpos feminizados y algunas existencias se vuelven desechables. También porque vivimos en carne propia la precarización laboral en la que nos deja el multiempleo, los recortes, la inflación, el desempleo de familia, amigues y seres querides.
A pocos días de la euforia en la que nos había dejado otro 8M histórico, vino el caos, el cansancio, la incertidumbre, el aumento de la represión, los femicidios que no cesaron. Vino también la necesidad de crear, de desobedecer al aislamiento, de estar afuera pero también adentro, de darnos lugar para el llanto y para el disfrute, para pensarnos, para mimarnos cuando todo parecía estallar, de visualizar lo potente de lo común, a pesar de las diferencias y de volver a recargar las fuerzas para seguir.
Hoy nos encontramos de cara a un nuevo 8 de marzo, en un contexto difícil. Nos quieren sumisas, calladas y aisladas en nuestras casas, muchas de esas casas son el espacio físico en que suceden los abusos y feminicidios a manos de nuestras parejas, ex parejas o personas cercanas, o de hombres armados con revólveres de reglamento, y un estado que no llega a tiempo cuando lo necesitamos, que desoye nuestras denuncias, que no está dispuesto en gastar recursos para cuidarnos de verdad, un estado que nos considera un daño colateral. Mientras, dicen que nos cuidan aumentando la fuerza policial y represiva, atentan directamente contra nuestros cuerpos y nuestras vidas.
La huelga del 8 M la hicimos internacional porque resuena en todas partes, en nuestra vida cotidiana, esa huelga que viene de abajo, esa que nos convoca por nosotras/es mismas/es, esa que amplía, que escucha, que incomoda cuando abre, que concluye pero sigue transformándose porque no queremos la miseria de siempre, porque somos merecedoras/es de otras mundos posibles. En todos los rincones del mundo, traspasa un viento violeta que nos conecta con un andar nuestro, feminista, de a pie y nosotras no fuimos ajenas. La marcha del 8M es la convocatoria que más concurrencia tiene en el departamento, esto está lejos de ser porque las feministas tengamos buena prensa, o apoyo. El encuentro masivo es el resultado de un recorrido de a pie que emprendimos para que se nos escuche como sujetas políticas. Cuando solo querían globos rosados, escenario festivo y clases de zumba, llegamos al espacio público con una propuesta política de vida. Debatimos, defendimos posturas, construimos nuestro sentido político, creamos las bases para seguir transformando y transformándonos.
A las madres, hermanas/es, las trabajadoras, les adolescentes que llegan cada año por primera vez a un 8M les convoca el machismo insoportable que circula en las instituciones, en los vínculos, en todos los ámbitos que nos movemos. Somos espacio político de práctica y memoria, auto gestionamos el encuentro, las formas, las consignas, somos nietas de las brujas, hijas e hijes de historias, trabajadoras domésticas, las mucamas, las vendedoras ambulantes, les trabajadoras/es informales desde Punta del Este a José Ignacio, las promotoras, las cocineras, las mozas, las cuidadoras incansables, las/es educadoras, les migrantes que llegaron a Maldonado buscando un mejor lugar para vivir.
El paro nos vino a decir que no tenemos que pedir permiso para luchar, ni para parar, porque cuando decimos “paramos como podemos”, es porque en esta lucha no sobra ninguna/e, porque las diferencias nos potencian, y porque somos conscientes que no todas/es podemos parar en un trabajo asalariado, pero si estamos gritando y visibilizando que sostenemos la vida, y que si pudiéramos parar, lo haríamos con cualquiera de las obligaciones y mandatos que nos cargan a nuestras espaldas. El paro es también sacar como bandera una trapo violeta al portón o colgar un cartel. El paro es el mate con una amiga para hablar de lo que nos pasa, el momento para nosotras/es, el negarse a realizar las tareas que se nos imponen al menos por un rato “la capacidad de hacer de este instante una modificación total de la vida”(Lonzi 2010, p88).
Nuestra huelga interpela otras prácticas, porque hacemos política a partir de lo cotidiano, de lo que nos toca, no repitiendo plataformas reivindicativas que no nos nombran, que se hicieron lejos y sin nosotras. Declaramos colectivas nuestras vivencias, nuestros padecimientos, los nombramos, para hacer una historia propia, para organizar la rabia y para transformar la vida. El despliegue feminista desacata el mandato, produce y reaviva nuestros modos de resistencia, ese despliegue de lo común es el que queremos cuidar y cultivar. Este sentido político forma parte de nuestra memoria colectiva viva, no se coloniza, no se copta, no se apropia. No estaremos dispuestas a que hablen por nosotras/es, esa memoria es de todas/es, y de cada una/e.
La seguiremos narrando el próximo 8 de marzo juntas y juntes en la plaza, no por tradición sino por convicción política.
Compañera, compañere, atenta atenta atente que camina, la lucha feminista por las calles fernandinas.
¡Ni subordinadas ni encerrades!
El 8 nos volvemos a encontrar, nos volvemos abrazar, desde la digna rabia y la alegría de sabernos juntas/es.
TeToKaVoZ-Red Feminista de Maldonado
Cobertura colaborativa 8M Maldonado (Vicky Aranda, Paula Caballero, Daniel Fos, Dariana De Cuadro)
«Vos no podes negar lo que sos…¿què es eso de sujeto neutro del conocimiento?
¿Quién sos, quién lo vio, qué es eso? «
Rossana Blanco es una compañera, feminista que ha integrado diversos àmbitos de participaciòn, militando desde las bases del movimiento social, es docente en facultad, investigadora, madre, hija, actualmente està siendo estudiante de doctorado y emprendiendo un trabajo de campo.
Rossana vive la experiencia de la investigación como una práctica que difiere de los cánones tradicionales que establece el ámbito académico, aún en sus diferentes corrientes marcadamente masculinizadas, donde la subjetividad debe quedar lo más al margen posible de la producción. El feminismo como opción y perspectiva política de vida nos atraviesa en nuestras prácticas cotidianas domésticas, laborales, vinculares, también en la forma en que construimos pensamiento. Dice Rossana “Investigar desde el feminismo es investigar desde una posición política. Vos sos parte de eso que estas investigando…yo soy feminista, yo fui hija, yo soy madre, no solo no lo puedo negar sino que no lo quiero negar…lo político se juega todo el tiempo en las cosas cotidianas de la vida…”
Posicionarse desde una Epistemología Feminista conlleva abandonar modelos filosóficos y metodológicos clásicos del quehacer científico y la producción de conocimiento anclada en el principio de objetivación. Contraria a una posición científica desenmarcada y descarnada del “objeto” de conocimiento, la espistemología feminista coincide en negar la universalidad y la neutralidad no sólo del objeto de conocimiento, también del (los )lugar(es) político(s) desde donde se oberva, reflexiona y construye ese conocimento. En ese (esos) lugare(s) históricamente ha predominado una perspectiva, masculina, blanca, binaria, heterosexual, y occidental. Investigar y construir pensamiento desde el feminismo implica mirar en múltiples dimensiones, incorporar la politicidad inherente a la realidad que se quiere investigar, reconocer los condicionamientos del contexto histórico, social, económico, hacer visibles las relaciones de poder.
“Pueden saber mucho de los libros pero de las personas que se van a encontrar no saben nada…no presupongan cosas…Dejar en suspenso todo juicio: escuchar como se habla, atreverme a preguntar,sorprenderme…Me acerco desde ese lugar, desde la humildad y permitiéndome la sorpresa.”
Para Rossana este posicionamiento a la hora de investigar invita necesariamente a revisar y visualizar las relaciones de poder que interfieren en el proceso de investigación, implica reconfigurar marcos metodológicos que hagan lugar a dimensiones que generalmente se dejan de lado como la emocionalidad, la historicidad, y las subjetividades desde donde se muestra y/o se enuncia el universo investigado “(…)cada propuesta es distinta aunque estemos con la misma pregunta central…es diferente la forma de llevar adelante la investigación…Yo me voy a sentar a conversar… es una práctica de la conversación, implica el compromiso ético donde yo también me la estoy jugando y pongo acá mi corazón.”
Actualmente Rossana está investigando sobre las huellas que dejaron quienes estuvieron vinculades a nuestros cuidados , esas huellas que forman parte más o menos inconsciente de un devenir feminista, aunque en el momento en que se produjeran no fueran nombradas como tales, o incluso identificadas. “ Se me ocurre de que hay algo de lo que hemos vivido con quienes nos maternaron que se hace presente en nuestras prácticas feministas… y que a su vez cuando nos encontramos con otras/es en estas prácticas también resignificamos y reentendemos y vemos de otra manera a esa abuela, a esa madre a esas referencias de quienes nos maternan o maternaron…” ¿Qué caminos recorrimos las mujeres y disidencias que crecimos sin referencias que se autodefinieran feministas? ¿Qué de sus huellas nos constituyen como guerreras, justicieras, irreverentes al status quo? ¿Qué de nuestras madres, abuelas, vecinas, tías que cuidaron, criaron, advirtieron, fue semilla en nuestra decisión política de identificarnos feministas? ¿De qué forma estas exploraciones construyen conocimiento empírico?
“Las madres transmiten la ley patriarcal y al mismo tiempo los sueños de rebeldía”
La subjetividades de nuestras antepasadas merecen ser contadas de una epistemología feminista que visibiliza, que encarna, que territorializa. Este conocimiento también arroja luz para comprender nuestra realidad, para hacer otras lecturas de lo que somos, lo que nos diferencia, lo que nos une.
«Las hijas, les hijes feministas, cuando empezamos a militar, cuando empezamos hablar… empieza aparecer siempre de alguna manera la figura de quienes nos maternaron… desde las prácticas feministas me encontré recordando a mi madre y a mis abuelas, dándome cuenta de que tal vez algunas cosas que ellas no habían podido vivir, tal vez yo las estaba pudiendo vivir, y que algunas cosas que a mi en su momento me molestaban o me habia quedado con rabia, ahora las podía pensar con mis compañeras y compañeres de otra manera.»
Los relatos, las anécdotas que reviven las subjetividades territorializadas construyen memoria colectiva, generan identificación, lo personal es político, la subjetividad también lo es, y si es político nos pertenece, nos ocupa, nos construye. Llamamos a esta sección “historias y experiencias que merecen ser contadas” buscando visibilizar perfiles nuestros, que son una y muchas, que realizan prácticas feministas en los diversos espacios que habitan, incluso aunque no las verbalizan como tales, en Rossana además encontramos también el deseo de que la academia cuente otras historias, nombre a otras “para investigar se necesita lo afectivo, investigar para nosotras/es y no siempre para otres…»
“Estamos en una lucha que tiene que ver con hacer una vida con otras/es…Estamos pensando cómo hacemos para vivir una vida más vivible. Cómo hago para que no me reviente la vida el laburo, el cuidado, ¿Cómo hago?”
A nivel mundial atravesamos un contexto económico y cultural depredador y reaccionario en extremo, donde estamos expuestas constantemente a ser lastimadas/es, atacadas/es, deslegitimadas/es. Estamos al mismo tiempo sumergidas/es en la reproducción y el sostenimiento de la vida, y accionando para transformarla. Indagar, rememorar, entender los vínculos con nuestros maternajes, desde el acuerdo o el desacuerdo que nos generan, nos conecta con una la lucha del orden de lo común, de aspectos de la realidad cotidiana que nos atraviesan a todas/es. Y en este camino, Rossana, se invita y nos invita a dejarnos afectar por la experiencia, desde lo afectivo, reconocerse, mirarse, para también poder hacer algo con lo colectivo. Deja planteado el desafío de seguir potenciando la política feminista, de proximidad, del reconocimiento de nuestro andar, de identificar opresiones compartidas, conciliar con nuestra historia, y con nuestro deseo de transformación propio y de las formas de habitar la vida.
** En esta entrevista Rossana Blanco anticipa temáticas que está trabajando en su tesis de doctorado Entre madres e hijas. Transmisión intergeneracional en jóvenes feministas activistas del siglo XXI. Doctorado en Psicología. Universidad Nacional de Córdoba.
* Se elige usar a lo largo del texto la conjugación “e” de modo de que queden incluides distintas identidades sexo-genéricas en consonancia con la discusión acerca de las/les/los sujetos políticos de los feminismos contemporáneos. También se hace uso del femenino y del término mujer en tanto posibilidad existencial y política de un devenir identitario. No son usos excluyentes sino intencionalmente complementarios
Tenemos necesidad de la memoria, porque el olvido ha sido un elemento utilizado para invisibilizar lo importante.
Los olvidos no son casuales, no devienen naturalmente,
hay toda una tecnología puesta al servicio del poder que hace que se olviden algunas cosas y se recuerden otras.
Majo vino a Maldonado en 1994 a los 17 años, faltándole un año para terminar el liceo dejó Treinta y Tres buscando mejorar su calidad de vida y la de su bebé Mati. Llegó a una pensión donde vivió con amigas y luego se trasladó al barrio Kennedy junto a su madre y hermanes.
Durante los primeros años en Maldonado se «revolvía» con changas de temporada, trabajando como niñera y vendiendo comida. Fue madre de Lucas, Flor, y Santi. Durante la crisis del 2002 el desempleo golpeó particularmente a las mujeres y al trabajo zafral, Majo participó y acompañó en la comisión de vecines en la organización de una olla popular en el comunal barrial “Salíamos en bicicleta a pedir las donaciones. En un almacén nos daban dos morrones y dos cebollas, y así íbamos. Hacíamos una juntadera y cocinábamos afuera en una olla hecha con un calefón.”
En el 2004 se inscribió en un plan de realojo de viviendas de ayuda mutua que lanzó la Intendencia en convenio con MEVIR, quedó sorteada y desde entonces afrontó el proceso de construcción que duró casi dos años. Durante este tiempo Majo combinaba el trabajo zafral con el cuidado de sus hijes y las horas que debía cumplir para levantar las paredes y el techo donde viviría con su familia “Subía al camión a mis hijos y los bajaba en lo de mi hermana para poder ir hacer las horas. Nos llevó un año y 8 meses”. Una vez radicada en Cerro Pelado, se desempeñó como vendedora ambulante, trabajó como cuidacoches y como mucama en edificios de Punta del Este durante los meses de verano.
A pesar de las diferentes medidas para reactivar la economía posterior a la crisis y de la disminución notoria de la tasa de desempleo, aún en 2009 la desocupación de las mujeres duplicaba la de los hombres. Ese mismo año Majo escuchó en un programa de radio local que una constructora abría llamado a cursos teórico-prácticos de electricidad para mujeres. En ese entonces, tras la promulgación de la ley 18.516 (2009) se obligaba a las empresas que realizaban obra pública a contratar un porcentaje del personal del “Registro de peones prácticos y obreros” del MTSS y a regirse por la ratificación de los Convenios de la OIT N° 100 y 101 relativos a combatir la discriminación de oportunidades y trato entre hombres y mujeres; asimismo el BPS lanzaba un plan que otorgaba incentivo económico a las empresas que integraran mujeres. Lentamente, mujeres ingresaron a trabajar formalmente en el rubro de la construcción. Majo terminó el curso, y en 2012 ingresó por primera vez a trabajar en una obra.
Ser mujer en la obra
La obra se presentó como una oportunidad laboral importante, pero no fácil. Al principio le encargaban tareas como peonas, sacar cajones de la loza, picar paredes, con el tiempo fue aprendiendo a poner el cableado de calefacción en el piso y la losa radiante. “Era un ambiente exclusivamente de varones. Hubo compañeros que me enseñaron mucho pero también y hasta hoy los hay, los que te mandan a cocinar o a barrer”.
No fue fácil para Majo ni para sus compañeras transitar estos espacios históricamente masculinizados y con lógicas de funcionamiento patriarcales que seguían excluyendo y discriminando a las mujeres aunque fueran contratadas en las mismas condiciones que ellos. Las situaciones de acoso normalizadas, los chistes y comentarios iban poniendo en alerta a las obreras sobre cómo iban a hacerse oír y respetar “Me tildaban de loca. Con esta no te metas que es brava”.
En 2016 sus compañeres la eligieron delegada y así comenzó a militar en los plenarios del sindicato en representación de la empresa. En ese momento entre los reclamos estaba mayor seguridad laboral, categorías de acuerdo a roles existentes y más cupos para el ingreso de mujeres. Con el transcurso del tiempo ganó en formación y aprobación aunque recuerda que nunca dejaron de persuadirla “A veces me insistían en no decir mucho ni divulgar nada para “no romper la herramienta” pero yo lo que quería es que seamos escuchadas y que nadie hable por nosotras.”
“Siento la necesidad de seguir estando unida al movimiento feminista porque fue en parte gracias a toda esa movida en la calle en todos lados, que nosotras estamos siendo más respetadas y valoradas”
Mujer feminista
Los recorridos que relata Majo por la ciudad antes y a partir de Maldonado están signados por las violencias que viven las mujeres obreras, las madres solteras, las migrantes. Hoy identifica que siempre tuvo un sentido de la injusticia, la necesidad de aliarse con iguales como mecanismo de supervivencia “Desde chiquita vi la violencia machista de cerca y como podía siempre defendía a mi madre, a mis hermanas, a mis sobrinas”.
Hace unos años Majo se acercó a la organización del 8M, se unió a la Red Feminista de Maldonado donde encontró un espacio para compartir vivencias como mujer, obrera y compañera de lucha. “Siento que luchamos contra lo mismo y que hay algo más grande que nos une. Me empecé a sentir identificada y cómoda”.
Este año previo al paro internacional su sindicato volvió a discutir el alcance de la medida “Mis compañeras y yo vamos a parar las 24 hs dije en la asamblea -ante la decisión de parar a partir de las 16hs- un compañero puntualiza que ese día era solo de las mujeres asalariadas, teniendo que volver a explicarle lo del trabajo doméstico no asalariado y el de reproducción de la vida, también que hay compañeras que no tienen changa ni trabajo estable”. Transmitir que el capitalismo se alía con el patriarcado para producir desigualdad sigue generando resistencias incluso en el ámbito sindical. Se hace necesario seguir sosteniendo que la reivindicación igual tarea igual salario sigue vigente, que el 8M incluye a la lucha de clases pero la trasciende para defender el derecho a la vida digna, para nombrar a las que no consiguen trabajo, a las esclavizadas, al mandato, al trabajo invisibilizado que cargamos las mujeres de sostener la vida de otres a diario.
Nuevos desafíos y caminos que ya no se pueden caminar escindidos
El 13 de marzo la declaración de la alerta sanitaria por el COVID-19 en pleno ingreso de una crisis paralizó la actividad de miles de trabajadores y trabajadoras, Majo, sus vecines y compañeres sindicales montaron una olla popular en el barrio Cerro Pelado. Mientras comenzaban a concretar el proyecto d de presentar una lista a las elecciones nacionales del SUNCA para poder seguir caminando. El pasado 20 de junio se escrutaron más de 24 mil votos en todo el país, en Maldonado después de 20 años de que ganara la misma lista, la nueva agrupación consiguió el respaldo popular para transitar esta experiencia en primera línea, por lo que Majo integra ahora la directiva del sindicato y referencia la Comisión de Género.
Sabiendo que aún las mujeres siguen estando subrepresentadas -en este y en todos los ámbitos de decisión política-, que sostener la participación y ganar legitimidad política -a pesar del respaldo electivo- implica para ella un sobreesfuerzo solo por el hecho de ser mujer en un ámbito históricamente asociado a los varones, Maria José reivindica la necesidad de no retroceder “Queremos como mujeres ocupar nuestro espacio y hacer lo que sintamos, sin lineamientos de ningún tipo y eso a veces cuesta”. Cuenta que si bien se conformó un colectivo con ganas de renovar y ampliar las voces, desandar la lógica de la competencia, incluso entre compañeras -resultado de una cultura que alienta la competencia entre mujeres y activa mecanismos funcionales al sistema machista- es un gran desafío. Pero también la lucha paga, visualiza transformaciones que se traducen en reivindicaciones que se hacen letra, en la desnaturalización de prácticas machistas en las asambleas, o en la tarea cotidianas en la obra, en nuevos desafíos que se hacen lugar en la agenda política del sindicato, por eso, más que nunca entiende que no hay condiciones para ceder espacio
“Como mujeres obreras, atravesamos una doble lucha, por un lado la de luchar contra las empresas y patrones y por el otro la de sobrevivir como mujeres, en el trabajo y en todas partes. El ver cómo hay compañeras, hermanas, amigas sufriendo situaciones de violencia, el verlas caer, el llegar a tu casa y tener que seguir .Y cuando entendés que todo esto nos pasa por ser mujeres ya no se puede dejar de luchar”.
Referencias
1 – Fragmento tomado de la entrevista realizada por el programa La Disidente el 6/08/2020.
El olvido ha sido un elemento utilizado para invisibilizar lo importante. Los olvidos no son casuales, no devienen naturalmente, hay toda una tecnología puesta al servicio del poder que hace que se olviden algunas cosas y se recuerden otras.
TeToKaVoZ se propone decir desde un territorio cuya trama se sostiene en historias, imaginarios, experiencia, cuerpos, lugares y no lugares. Augé (1992) afirma[1] que las ciudades actuales, están mayoritariamente construidas por “no lugares”: espacios de pasaje, a los que no todes llegamos y en los que únicamente la acreditación habilita a recorrer en solitario. Mientras que es en los lugares, se puede leer las identidades de quienes estuvieron, están, y dejaron allí su historia. Somos constructoras/es de ciudad, de lugares, y como hacedoras/es de nuestra historia en particular, también construimos la historia de otres.
Maldonado es el tercer departamento menos extenso del país, el último censo (INE 2014) registró un total de 164.298 personas. Asimismo es de los departamentos con mayor crecimiento poblacional en el período intercensal 2011 – 2014, colocándolo como el tercer departamento más poblado.
El auge de la construcción en la década de los 60 junto al desarrollo de la hotelería y gastronomía, más los fenómenos vinculados a la industria turística, lo convirtieron en un punto estratégico para quienes llegaron en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Componen el entramado social un bajo porcentaje de personas nacidas en el departamento y una parte importante de población migrante, que viene principalmente de Montevideo y los departamentos de la región. En las últimas décadas ha crecido en menor medida la migración externa, principalmente personas argentinas propietarias y/o comerciantes que logran una distintiva receptividad en comparación con migrantes de otros países latinoamericanos. La cuidad no recibe a todes por igual. La inestabilidad del sector turístico dependiente de la inversión extranjera y de la economía de los países vecinos, la estacionalidad; la escasa diversificación de la matriz productiva, y los elevados costos de acceso a la tierra y la vivienda a causa de la especulación inmobiliaria desregulada, han configurado una diversidad de desplazamientos, subjetividades, y territorios dentro de los límites departamentales. ¿Qué elementos cimientan estos límites simbólicos que segmentan a la ciudad de aguas glamorosas y aguas contaminadas?
Existe un imaginario hegemónico construido sobre Maldonado, que con variaciones léxicas sostiene que “en Maldonado se vive mejor” “En Maldonado son todos chetos” “En Maldonado está la buena vida”, “En Maldonado los malos son siempre los mismos” (los que estorban, les que afectan el paisaje, les que no progresan porque no quieren)” parecería que habitar el territorio implica per sé, la ampliación de las posibilidades de consumo, y por ende la incorporación de una cultura puntaesteña.
Por fuera de este imaginario quedan los procesos de segregación y exclusión, las mansiones vacías frente a las precariedad, la criminalización de la pobreza, la explotación sexual y la trata como consecuencia del turismo, el multiempleo y las largas jornadas laborales, el trabajo informal (y la persecución a las personas que lo ejercen) , los trabajos de verano regulados al margen de calendarios y sistemas de protección social. Poco se habla de las categorías de NYC (nacido y criado )y VYK (vino y se quedó) manejadas en la jerga fernandina como categorías de ciudadanía a las que se les confiere diferentes roles a la hora de formar y tomar parte en las decisiones comunes, en el acceso a los servicios, los medios de producción, o la agenda pública, en un territorio donde personas con patrimonios abismalmente diferentes interactúan o conviven a escasas cuadras. (Gerber 2015)
Te ToKaVoZ, Maldonado, Uruguay.
¿Qué pasa con la especulación inmobiliaria de usura o con las excepciones de construcción para edificios enteros construidos para ser ocupados a lo sumo tres meses de verano en detrimento de las condiciones urbanas o la explotación de recursos naturales? Mientras Maldonado se puebla de personas que generan incalculables formas de resistencia con el único fin de tener un techo donde vivir, subsistir, terminar una carrera terciaria, hacerse lugar en el mundo… La imagen de balneario estrella, invisibiliza otras interacciones – interpersonales y con el medio- que unifican, dan lugar al intercambio, crean contracultura de resistencia, sentido de identidad y habilitan múltiples formas de habitar la ciudad.
Nos proponemos un decir desde el cuidado y la atención, nos aliamos con la pregunta más que con la afirmación: ¿Qué implicancias tiene escribir desde Maldonado?¿Cuáles son estos lugares, estos espacios fuertemente simbolizados y no solo físicos? ¿En qué intersticios cada une hace su sitio y también el de les otres? ¿Cómo es vivir en el departamento que presenta mayor crecimiento poblacional y económico del país y al mismo tiempo registra el mayor índice de hogares con necesidades básicas insatisfechas? Queremos intervenir la ciudad, conscientes de nuestra huella en el decir y estar con otres, hacemos el ejercicio político de encontrar otros recorridos, otras historias que merecen ser contadas.
Te ToKaVoZ, Maldonado, Uruguay.
Referencias
Augé, M. (1992). Los no lugares. Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa.
Gerber, E. (2015) “Significados y usos de la alteridad : una aproximación etnográfica a los procesos de producción de subjetividad vinculados a la movilidad geográfica en la ciudad de Maldonado” [en línea] Tesis de maestría. Universidad de la República. Facultad de Psicología, Uruguay.
ME ENCANTO. Es cierto, dentro de nuestras propias organizaciones es una lucha constante y agotadora.